Este cuadro es un retrato del emperador Carlos Quinto.
El emperador Carlos Quinto aparece de pie.
Viste una capa plateada con un abrigo de piel.
En el torso lleva un chaleco marrón con bordados de plata, sombrero negro y zapatos blancos.
El cuadro muestra al emperador elegante y con mucho poder.
A su lado, hay un perro de gran tamaño.
Los retratos con perros eran una tradición de los nobles de Borgoña, una región de Francia.
El emperador Carlos Quinto está situado en el primer plano del cuadro.
El punto de vista desde el que está pintado es bajo.
Esto provoca que el espectador que observa el cuadro vea más amplia la habitación en la que está el emperador.