La escena de este cuadro describe el engaño de Jacob a su padre Isaac que cuenta la Biblia.
Isaac es el hombre anciano y ciego que está sentado en su cama.
Antes de morir, quiere dar la bendición que corresponde a su hijo mayor, Esaú.
Jacob es el hijo menor, que se acerca a Isaac para recibirla en lugar de su hermano.
Jacob está vestido con ropas de Esaú que tienen su olor.
Además, tiene el brazo cubierto con una piel de oveja para imitar el vello que tenía su hermano mayor.
Su madre, Rebeca, prefería a Jacob en vez de a Esaú.
Por eso, le empuja a engañar a su padre y mira al espectador para que sea cómplice de esta escena.
Isaac toca el brazo, huele la ropa y resulta engañado.
Al fondo, vemos a Esaú que vuelve de cazar y no sabe nada de lo que ocurre en ese momento.
Así, Ribera aumenta la tensión de la escena.
Los espectadores se pueden imaginar el enfado y la rabia de Isaac y Esaú cuando descubran el engaño.
El pintor demuestra su habilidad para contar la historia a través de la pintura.
Además, en el cuadro también hay una representación de los 5 sentidos.
Isaac ciego utiliza el tacto, el oído y el olfato para intentar reconocer a su hijo, aunque sufre un engaño.
La comida que aparece a la derecha, sobre la mesa, representa el sentido del gusto.
La vista corresponde al espectador, que disfruta del color y de las formas que están representadas.