Goya hace un retrato conjunto de la familia real junto a él mismo.
Los retratos de cada personaje muestran su personalidad y su situación enseña las relaciones de poder entre ellos.
La reina María Luisa está en el centro con gesto orgulloso.
Ella coge de la mano a su hijo pequeño Francisco de Paula y abraza a su hija María Isabel.
Junto al pequeño Francisco de Paula está el rey Carlos Cuarto, vestido con un traje de gala y varias insignias, medallas y bandas.
El rey tiene un gesto más tranquilo.
En aquella época había el rumor de que la reina era quien tenía el verdadero poder.
El heredero Fernando, príncipe de Asturias, está a la izquierda vestido de azul.
Él será el futuro rey Fernando Séptimo.
Detrás de Fernando está su hermano Carlos María Isidro.
Al fondo, está María Josefa, hermana de Carlos Cuarto.
Delante de ella, una mujer con la cara de lado representa a la futura esposa de Fernando, que todavía no tiene pareja.
Al lado derecho, detrás del rey Carlos Cuarto está Antonio Pascual, hermano del rey, con su esposa.
A su lado, está la infanta María Luisa, hija del rey, con su esposo y su hijo Carlos Luis.
La presencia del bebé expresa la idea de que la familia real tiene continuidad en el futuro.