Esta obra retrata a la infanta Margarita de Austria.
Ella era hija de los reyes de España, Felipe Cuarto y Mariana de Austria.
En este retrato, ya estaba prometida con el emperador Leopoldo de Austria.
La boda se celebró un año después.
Juan Bautista Martínez del Mazo pinta a la infanta con los rasgos propios de la familia de los Austrias, como, por ejemplo, la piel blanca, el pelo rubio, los ojos saltones y la forma marcada de la boca.
La infanta lleva un vestido gris plateado.
La gran falda se llama basquiña y tiene esa forma hueca por el armazón que lleva debajo, que se llama guardainfante.
Al fondo, como decoración, hay una gran cortina roja.
La forma de retratar a la infanta es muy parecida a los retratos que hizo Velázquez de la infanta María Teresa, hermana mayor de Margarita, y de Mariana de Austria, su madre.