Manuel Godoy, primer ministro del rey Carlos Cuarto, tuvo este cuadro colgado en un despacho junto con otros cuadros de desnudos de mujer, como la Venus del espejo de Velázquez.
Algunos expertos piensan que Goya imita en este cuadro los desnudos tradicionales de Venus, la diosa romana de la belleza.
En este caso, Goya hace un retrato realista de una mujer que mira de forma provocadora al espectador.
Esta es una de las obras más importantes de toda su vida.
Goya no había pintado antes muchos desnudos de mujer.
Por eso, hizo muchos dibujos de mujeres desnudas en un sofá antes de pintar este cuadro.
Es muy posible que fueran dibujos de preparación para este cuadro.
La Inquisición interrogó a Goya sobre el nombre de la mujer.
La Inquisición era el tribunal que perseguía todos los asuntos que creía contrarios a la religión católica.
Para la Inquisición, este cuadro era indecente porque muestra a una persona desnuda.
Por eso, estuvo muchos años escondido en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.
A principios del siglo 20, en el año 1901, el Museo del Prado lo incluyó en su colección para todo el público.
La Inquisición quería saber si Goya había pintado esta maja junto con el cuadro “La maja vestida”.
También quería saber por qué las había pintado y quién se las encargó.