La Biblia cuenta que la hija del faraón de Egipto iba a bañarse en el río Nilo y descubrió un cesto entre los juncos.
Los juncos son plantas de tallo largo que crecen en las orillas de los ríos.
Una de sus sirvientas recogió el cesto y vio dentro un bebé llorando.
La hija del faraón sintió pena y ordenó a una mujer israelita que lo criara.
Ese bebé era Moisés, que luego fue el líder que liberó a los israelitas de su esclavitud en Egipto.
Su madre, Jocabed, le había abandonado en el cesto para evitar que le mataran, porque el faraón había ordenado dar muerte a todos los niños varones israelitas recién nacidos.
Gentileschi representa este episodio en el cuadro.
La princesa egipcia está en el centro y lleva un vestido amarillo dorado con perlas y piedras preciosas.
El pintor marcó mucho en este cuadro el lujo de la ropa y los adornos.
Una sirvienta está arrodillada y le muestra el cesto con el bebé.
La mujer que está a la izquierda de rodillas y que lleva un vestido verde es Miriam, la hermana del bebé.
Detrás de Miriam está de pie Jocabed, su madre. Miriam le pide a la princesa que Jocabed cuide del bebé.
La princesa le da esa orden a Jocabed mientras la mira a los ojos y señala al bebé.
Sin saberlo, la princesa entregó el bebé a su verdadera madre.