Murillo es el pintor de este cuadro.
Nació en Sevilla y fue uno de los pintores más famosos de su época.
Se especializó en obras de arte que mostraban escenas religiosas.
También realizó muchos retratos para la clase alta de Sevilla.
El estilo de pintura de Murillo es el barroco, un estilo de arte del siglo 17.
Murillo pintó este cuadro al principio de su carrera.
En esta época de su vida, utilizaba técnicas para dar luz a ciertas partes del cuadro.
En otras partes, utilizaba colores más oscuros para que el espectador pensara que estaban en la sombra.
Por ejemplo, el fondo del cuadro es más oscuro que las figuras del Niño Jesús, san José y la Virgen María.
Después de pasar por varias colecciones de personas particulares, la reina Isabel Farnesio compró este cuadro en 1744 porque era aficionada a los cuadros de Murillo.