En la tabla de la izquierda está representado el paraíso terrenal.
Adán y Eva están con Dios Padre.
Al lado de Adán está el árbol de la vida y detrás, a la derecha del estanque, está el árbol de la ciencia del bien y del mal.
Una serpiente está enrollada en él.
Esta imagen representa el pecado original, cuando Adán y Eva comieron la fruta prohibida del árbol de la ciencia.
Por ese pecado, Dios les expulsó del paraíso.
En la tabla central está el jardín de las delicias.
El Bosco pinta un gran número de hombres y mujeres desnudos, y muchos tienen relaciones sexuales entre ellos.
El pintor quiere mostrar el pecado de la lujuria.
La lujuria es cuando una persona tiene demasiado deseo sexual.
Algunos animales, plantas y frutas tienen un tamaño enorme, mayor que el de las personas.
Entre las escenas que están representadas, en la parte de abajo, hay una pareja en un globo de cristal que está agrietado.
Quiere representar que la felicidad es como el cristal, que se puede romper con facilidad.
En otra escena, un hombre carga con un mejillón gigante, donde está su mujer con su amante.
El hombre carga con la infidelidad de su mujer.
En el centro hay un estanque lleno de mujeres desnudas.
Un grupo de hombres a caballo giran alrededor y representan diferentes vicios humanos.
En la parte de arriba hay varias construcciones fantásticas sobre el agua.
En el centro hay una construcción que tiene grietas.
Es una forma de decir que va a durar poco, al igual que los placeres que disfrutan los humanos.
En la tabla de la derecha está el infierno.
Los humanos reciben allí castigos y torturas por sus pecados.
El Bosco pinta un mundo horrible, oscuro y con monstruos.
En el centro, un hombre con forma de árbol, que puede ser la representación del diablo, mira los castigos sin mostrar sentimientos.
Más abajo, un monstruo devora a los hombres y los arroja a un pozo negro.
En el pozo se ven más caras humanas.
Los instrumentos musicales, que eran para el disfrute en el paraíso, ahora son máquinas de tortura.
El Bosco pinta un cuadro que avisa sobre lo poco que duran la felicidad y los placeres.
El rey Felipe el Hermoso, marido de la reina Juana de Castilla, admiró mucho los cuadros del Bosco.
Su nieto, el rey Felipe Segundo, compró muchos de sus cuadros.