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Proyecto

Te quiero en pintura: retratos con emoción. Parada II. Rubens

Lunes de octubre

En esta actividad nos adentraremos en el lado más humano y personal de los grandes artistas de la colección del Museo. Nos serviremos para ello de autorretratos y de retratos de sus seres queridos. Este acercamiento nos permitirá explorar de forma más profunda las emociones, llenas de matices, que estos artistas reflejaron, dejando unidas para siempre sus historias de vida personales y su producción pictórica.

Memoria y emoción están íntimamente relacionadas, pues los recuerdos se fijan en función de la intensidad de la respuesta emocional y fisiológica de cada vivencia. Partiendo del concepto de memoria emocional, os proponemos un viaje a través de nuestros recuerdos y de las emociones que los acompañan.

¿Qué experiencias nos construyen como personas únicas? ¿Es esta identidad algo subjetivo o está influida por nuestros lazos afectivos? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? ¿Cambia esta imagen a lo largo de la vida? Motivados por el pulso vital de las obras de nuestros grandes artistas, intentaremos generar un debate en torno a todas estas cuestiones, que son universales y siempre actuales.

Cada lunes de octubre publicaremos una nueva propuesta participativa. 

Podéis compartir vuestras propuestas y experiencias a través de: #TeQuieroEnPintura#PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

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Actividad

La adoración de los magos

La adoración de los magos

La adoración de los magos, Rubens, 1609

 

 

 

Esta obra fue pintada por Rubens por encargo de la ciudad de Amberes para decorar el Ayuntamiento, conmemorando la firma de una tregua de paz con España. Años después la obra pasó a la colección del rey Felipe IV, y cuando Rubens visitó España entre 1628 y 1629 pudo verla colgada en el Alcázar de Madrid. El pintor obtuvo el permiso del rey para hacer cambios en la escena, y además añadió una franja superior y otra en la parte derecha, en las que incorporó nuevas figuras. 

Rubens aprovechó esta ampliación del cuadro para autorretratarse en la parte superior derecha. Se trata de una figura que mira hacia el centro de la escena, montada sobre un caballo blanco. El artista se retrata con una cadena de oro y con la espada al cinto, signos ambos de distinción y de estatus. Rubens era una persona culta y con gran encanto personal, que dominaba varias lenguas y que llegó a ejercer como diplomático entre varias cortes europeas. En pleno apogeo de su carrera, Rubens se inmortaliza como un caballero en esta obra emblemática, observando la escena de la adoración que él mismo había pintado años atrás.

Las tres gracias

Las tres gracias

Las tres gracias, Rubens, 1630 - 1635

 

 

Aglae, Eufrosina y Talía, hijas de Zeus y Eurymone aparecen representadas de cuerpo entero en un entorno natural exuberante. En la mitología, estas mujeres eran servidoras de la diosa Afrodita, y simbolizaban conceptos como la belleza, la fertilidad, el amor y el deseo. Rubens coloca a las tres gracias en círculo, adoptando tres posiciones diferentes, lo que le permite demostrar su perfecto conocimiento de la anatomía del cuerpo femenino.

Los rasgos de la diosa de la izquierda se inspiran en los de su segunda mujer, Helena Fourment, con quien contrajo matrimonio cuando él tenía 56 años y ella 16. A partir de ese momento, durante la que sería su última década de su vida, homenajea repetidamente a su esposa, retratándola en obras llenas de sensualidad, vitalidad y alegría.

La obra está pintada sobre tabla y permaneció en poder de Rubens hasta su muerte. Esto sugiere que no fue un encargo sino un cuadro íntimo, para sí mismo. En cualquier caso, la obra es un canto al amor que sentía por su joven esposa, y en ella palpita el estado de ánimo del pintor.

 

Propuesta de participación

Hemos visto que Rubens sentía la necesidad de reflejar en sus cuadros la plenitud del momento de enamoramiento que estaba viviendo. El amor es algo que todos hemos experimentado alguna vez, independientemente del devenir de la relación con la persona amada y de nuestra propia vida. Las emociones que provoca suelen dejar una honda huella en nuestra memoria, y cuando observamos fotografías podemos casi revivir la intensidad de esos momentos.

Te proponemos el siguiente juego: cierra los ojos e intenta recrear una fotografía o una vivencia con alguna persona a la que hayas amado. Respira despacio, date tiempo, sin prisas. Disfruta de tus sensaciones. ¡No abras aún los ojos! La imagen es más nítida y reconfortante al recrear el sabor de ese instante. Puede haber muchos detalles: una luz especial, un olor, un objeto, una prenda, una música, una palabra, un lugar... 

Ahora sí, ya puedes abrir los ojos y escribir en unas líneas las sensaciones y los detalles que han brotado en tu mente. Como ejemplo, os sugerimos la lectura de este conocido poema de amor de Pablo Neruda. 

Puedes compartir tus líneas (y si quieres la fotografía) a través de: #TeQuieroEnPintura #PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

 
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