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Proyecto

Te quiero en pintura: retratos con emoción. Parada IV. Goya

En esta actividad nos adentraremos en el lado más humano y personal de los grandes artistas de la colección del Museo. Nos serviremos para ello de autorretratos y de retratos de sus seres queridos. Este acercamiento nos permitirá explorar de forma más profunda las emociones, llenas de matices, que estos artistas reflejaron, dejando unidas para siempre sus historias de vida personales y su producción pictórica.

Memoria y emoción están íntimamente relacionadas, pues los recuerdos se fijan en función de la intensidad de la respuesta emocional y fisiológica de cada vivencia. Partiendo del concepto de memoria emocional, os proponemos un viaje a través de nuestros recuerdos y de las emociones que los acompañan.

¿Qué experiencias nos construyen como personas únicas? ¿Es esta identidad algo subjetivo o está influida por nuestros lazos afectivos? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? ¿Cambia esta imagen a lo largo de la vida? Motivados por el pulso vital de las obras de nuestros grandes artistas, intentaremos generar un debate en torno a todas estas cuestiones, que son universales y siempre actuales.

Cada lunes de octubre publicaremos una nueva propuesta participativa. 

Podéis compartir vuestras propuestas y experiencias a través de: #TeQuieroEnPintura#PradoEducación#PradoContigo@museodelprado

Comunidad
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Actividad

Goya

Goya

Autorretrato, Francisco de Goya, 1815

 

 

Goya vivió en primera persona los cambios políticos y sociales de finales del siglo XVIII y principios del XIX, de los cuales hizo una excelente crónica a través de sus obras. Además, Goya siempre mostró una gran preocupación por su imagen, lo que le llevó a autorretratarse en óleos, dibujos y grabados.

En esta pintura se autorretrata con 69 años, de modo sobrio, vistiendo el batín rojizo típico de los artistas de esta época y una camisa blanca. En el rostro, con la piel ya algo flácida, la frente despejada y el pelo alborotado y canoso, destaca la intensidad de la mirada, que interpela al espectador.

La imagen muestra a una persona curtida, con muchas experiencias a su espalda. Cuando tenía 46 años le sobrevino una sordera que le influyó a nivel personal, social y profesional. Tras vivir las atrocidades de la Guerra de la Independencia tuvo que convivir con el régimen absolutista de Fernando VII. Y a todo esto hay que unir el fallecimiento de su esposa, Josefa Bayeu, así como de cinco de sus seis hijos en común. Todas estas vivencias se ven reflejadas en su mirada, tierna, serena, reflexiva, fatigada y hasta vulnerable, pero digna.

 

Leocadia Zorrilla

Leocadia Zorrilla

Leocadia Zorrilla, Francisco de Goya, 1814-1816

 

 

Inicialmente se pensó que esta mujer era Josefa Bayeu, hermana del maestro de Goya, Francisco Bayeu, y su mujer desde 1773. Pero su forma de vestir, su peinado y su juventud no coinciden con el aspecto que tendría Josefa. Se trata de Leocadia Zorrilla, prima de la nuera de Goya, como atestigua su parecido con los retratos realizados por su hija, Rosario Weiss.

Hay muchas opiniones del lugar que ocupó Leocadia en la vida de Goya, cuando tenía 73 años y estaba viudo. Pudo ser su ama de llaves o también su compañera sentimental. Sí está claro que vivió junto al artista en la Quinta del Sordo y en Burdeos, acompañada de sus dos hijos pequeños, Guillermo y Rosario. Se ha especulado con que Goya fuese el padre de Rosario, ya que Leocadia llevaba varios años separada de su marido, el comerciante Isidoro Weiss.

La mirada y el gesto de la retratada denotan confianza y complicidad entre dos personas que se apoyaron mutuamente y que mantuvieron una estrecha relación durante años, hasta el fallecimiento de Goya. En una carta, Leocadia narra los últimos momentos de su vida: “…pues a las 12 y media acabó tan sereno y se quedó como el que duerme…”

 

Propuesta de participación

Goya se autorretrató en innumerables ocasiones, dejando constancia de su evolución física y psicológica. Además, la correspondencia mantenida con diferentes personas, y muy especialmente con su íntimo amigo Martín Zapater, constituye una especie de sucesión de autorretratos verbales del artista. Son cartas sencillas, llenas de afecto y espontaneidad, en las que ambos amigos escriben sobre cosas cotidianas, aficiones, salud, etc. Aquí mostramos un par de ejemplos, pero podéis ver las auténticas en este enlace

“Para mi casa no necesito de muchos muebles, pues me parece que con una estampa de Nuestra Señora del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una bota, un tiple y asador y candil, todo lo demás es superfluo…”

“Yo estoy lo mismo, en cuanto a mi salud, unos ratos rabiando con un humor que yo mismo no me puedo aguantar, otros más templado como este que he tomado la pluma para escribirte.” 

Os invitamos a que elijáis un momento (pasado o actual) de vuestra vida y elaboréis, al modo de Goya, una breve carta o un autorretrato con palabras, expresando vuestras emociones, gustos, pensamientos o vivencias.

Podéis compartir vuestros autorretratos verbales a través de: #TeQuieroEnPintura, #PradoEducación#PradoContigo@museodelprado 

 
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