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Agua y Fuego. Emergencias en El Casón
Antonio Macías Pizarro, Jefe de vigilancia nocturna, 1974-2009Agua y Fuego. Emergencias en El Casón
Antonio Macías Pizarro, Jefe de vigilancia nocturna, 1974-2009
Ocurrió algo en el Casón del Buen Retiro con Salinero —le pueden preguntar a él—, una noche en la que estábamos él y yo solos. Arriba en los tejados estaban entonces los vestuarios, o sea, en la planta de arriba. Tenían ahí duchas, tenían de todo. Esa noche, donde están las escaleras en las primeras salas, serían las 2 horas o 3 horas, Salinero que estaba haciendo un recorrido —porque yo le había dicho que se diera una vueltecita— siente agua chorreando por la escayola. Encendió las luces y "¡madre mía! ¡dios mío! ¿Y esto de dónde viene?". No llovía. Suponíamos que venía de una tubería. Nos pusimos a descolgar los cuadros porque cogimos miedo de que se mojase alguno. Los cuadros estaban agarrados, lateralmente y arriba. Y no para descolgar sino atornillados. Salinero dijo “yo me voy arriba”. Bueno, cuando bajó Salinero yo no tuve más remedio, con mucha pena —eran cuadros pequeños— que poner el pie en la pared y tirar de los cuadros, con la suerte que los tacos que tenían no eran fuertes y salían fácilmente sin hacerle daño al marco ni a la pared. Al ver eso, pensé que sería la salvación y comencé a descolgar cuadros. Suerte que no había ninguno grande como los de época. Al rato se cortó el agua. Se había reventado un termo. Salinero estaba tan nervioso que recogiendo el agua, como es tan fuerte, partía los palos de la fregona. Yo le decía “¡no partas más palos que vamos a tener que recoger el agua con una sábana!”. Otra noche en el Casón, en una de las puertecitas laterales según se entra por Felipe IV, a la derecha y al fondo, había un transformador de luz de la calle. Esa noche habían lijado los suelos de madera y habían echado el serrín en una bolsa. Aquello se hizo y al cabo de una hora veo humo. Inmediatamente pensé “el transformador se ha quemado”. Alguien había apagado un cigarrillo en el serrín. Al poco tiempo, no mucho, tres años, una noche ardió el transformador. Aquella noche también me pilló a mí con un chico que se llamaba Agustín. Aquella noche lo pasamos mal porque era arriesgado entrar en el transformador con aquel humo negro. Fatal. Pero bueno, tuvimos destreza con los extintores y aquello se apagó. Abrimos las puertas un poco y listo. Pero lo pasamos mal. Y es que hay veces que es mejor no llamar a los bomberos a ciertos sitios. Y perdone que tengo mucho respeto, creo que son los mejores, pero lo primero que hacen es destrozar. Al ver que era un rincón donde no había peligro de nada, nosotros mismos nos pusimos unas protecciones como pudimos y lo hicimos. Y no ocurrió nada.
Ha trabajado en el Museo del Prado dentro del servicio de vigilancia nocturna durante más de tres décadas.
Entrevista realizada el 05 de diciembre de 2017
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