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Hay días que sueño con el Museo del Prado
Francisco Manso Guerrero, Vigilante de sala y ordenanza de dirección, 1966-1991Hay días que sueño con el Museo del Prado
Francisco Manso Guerrero, Vigilante de sala y ordenanza de dirección, 1966-1991
Cuando entraba al Museo, yo era el primero que llegaba, cogía la llave y subía para arriba. A lo mejor estaba solo y me ponía a cantar. La siguiente que llegaba casi siempre era Natividad Galindo y me decía: “Manso, ¿ya está usted cantando?”. Y se ponía a cantar ella también. Con María Merino y Santiago he trabajado catorce años, porque cuando ella llegó yo llevaba ya once años. Y lo pasábamos bien todos juntos, también con las secretarias que había, como Chelo o Angelines. Me costó no llorar cuando tuve que dejarlo. En aquella época éramos todos como una familia. Aún hay días que sueño con el Museo del Prado. Te despiertas y piensas “¡pero bueno!”
Trabaja durante tres décadas como vigilante de sala dentro del Cuerpo Especial de Subalternos del Museo Nacional del Prado, y también como ordenanza de dirección.
Entrevista realizada el 04 de diciembre de 2017
El Museo deja huella
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Afinar el gusto y aprender a valorar el arte -
Los placeres del Museo -
La jubilación a los setenta -
La decisión de irse del Museo -
La intensidad -
El Prado. Un antes y un después en la vida de uno -
Jesús Aroca. Para siempre en el Museo -
El Prado ha determinado mi vida -
El legado de grandes colegas -
A quién pertenece el Museo del Prado -
Una vida en la Fundación -
El mejor sitio donde estar -
La jubilación -
La eternidad -
El Museo del Prado en mi vida -
El Prado me ha aportado muchas cosas -
Una riqueza construida entre todos -
Una experiencia maravillosa -
El lugar de uno -
El salto al vacío -
Que los nietos sepan qué es un vigilante y un carpintero -
Visitar el Museo. Un antes y un después -
Una reflexión tras 40 años de servicio -
Hay días que sueño con el Museo del Prado -
El Museo es mi segunda casa -
31 de diciembre de 2009 -
Lo más duro pero enriquecedor -
Gusto por el trabajo -
Hay vida después del Prado -
El calor de los trabajadores -
La tranquilidad de la misión cumplida -
Sin mucha inquina pero un mal final -
Lo que da el Prado -
Ya he trabajado mucho en esta casa -
Yo estaba allí
Conserjería
María Merino Cabrera
Ordenanza de dirección, 1977-2004