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Una experiencia maravillosa
Montserrat Sabán Godoy, Técnico de gestión, 1977-2016Una experiencia maravillosa
Montserrat Sabán Godoy, Técnico de gestión, 1977-2016
El Museo ha sido para mí una experiencia maravillosa. Lo he pasado muy bien, eso es cierto. En unas épocas mejor que en otras. Hubo una temporada con María Jesús Gonzalo, Rocío Arnáez y unas cuantas, que teníamos el mismo despacho y lo pasábamos muy bien. Nos hemos reído muchísimo. Además, trabajábamos muy bien, pero como estábamos tan a gusto, lo pasábamos bien. Incluso a veces nos íbamos al teatro o al cine juntas, porque para ti no era solo un puesto de trabajo, sino que también había una amistad. De hecho, con María Jesús me veo mucho fuera del Museo, y eso es porque teníamos muy buen ambiente. La parte mala era quizá la angustia. La gente se ríe cuando digo que el Museo es un caramelo envenenado. Y es verdad. Porque te encanta y no lo dejas, pero por otro lado, te tenían en unas situaciones laborales que nadie las entendía. Entonces mi familia, mi madre y todo el mundo decían: “no lo entiendo, ese amor por el Museo no hay quien lo entienda”. Yo contestaba que no era amor por el Museo, sino que el Museo era mi vida. De hecho, ahora estoy encantada de estar jubilada, pero muchos días lo echo de menos. Cuando están montando una exposición o cuando hacen algo, digo: “Lo que daría yo por estar en el montaje”, porque lo disfrutaba.
Me quedo con el cariño que me he llevado del Museo del Prado. Para mí ha sido fundamental notar que la gente te echa de menos, que te tiene aprecio. Eso no está pagado con nada. Aparte de lo que me ha supuesto profesionalmente, para mí eso ha sido lo mejor, es el mejor sitio en el que haya podido trabajar.
Se incorpora al Museo Nacional del Prado con un primer año de prácticas, para posteriormente realizar una revisión de los fondos de la colección permanente, lo que luego vendría a llamarse "Prado disperso". Se vincula al Servicio de Exposiciones Temporales y más tarde a la Colección Permanente donde se encarga de la remodelación de las salas y del control de los movimientos de las obras de arte.
Entrevista realizada el 28 de junio de 2018
El Museo deja huella
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Afinar el gusto y aprender a valorar el arte -
Los placeres del Museo -
La jubilación a los setenta -
La decisión de irse del Museo -
La intensidad -
El Prado. Un antes y un después en la vida de uno -
Jesús Aroca. Para siempre en el Museo -
El Prado ha determinado mi vida -
El legado de grandes colegas -
A quién pertenece el Museo del Prado -
Una vida en la Fundación -
El mejor sitio donde estar -
La jubilación -
La eternidad -
El Museo del Prado en mi vida -
El Prado me ha aportado muchas cosas -
Una riqueza construida entre todos -
Una experiencia maravillosa -
El lugar de uno -
El salto al vacío -
Que los nietos sepan qué es un vigilante y un carpintero -
Visitar el Museo. Un antes y un después -
Una reflexión tras 40 años de servicio -
Hay días que sueño con el Museo del Prado -
El Museo es mi segunda casa -
31 de diciembre de 2009 -
Lo más duro pero enriquecedor -
Gusto por el trabajo -
Hay vida después del Prado -
El calor de los trabajadores -
La tranquilidad de la misión cumplida -
Sin mucha inquina pero un mal final -
Lo que da el Prado -
Ya he trabajado mucho en esta casa -
Yo estaba allí