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Vigilancia nocturna y cuidado del Museo en los años 60
Francisco Martín Ortiz, Técnico de administración (copias), 1966-2015Vigilancia nocturna y cuidado del Museo en los años 60
Francisco Martín Ortiz, Técnico de administración (copias), 1966-2015
Cuando se abría el Museo por la mañana temprano, había que estar antes para poder relevar a los de noche; por ejemplo, si abría a las diez, había que estar sobre las siete de la mañana. Era muy curioso porque los vigilantes de noche tenían que fichar cada cuarto de hora o veinte minutos para que no se durmieran, para que vigilaran el Museo. Y estos señores no estaban dentro del Museo, estaban por fuera vigilando. Daban vueltas alrededor del Museo. En cada puerta había un reloj en una especie de cajetín con una llave. Los vigilantes abrían el cajetín y ahí fichaban cada cuarto de hora o veinte minutos. En pleno invierno, con el frío que hacía… Pues los pobres tenían que estar dando vueltas. Hasta que llegó un director —no recuerdo cuál— que dijo que era un poco absurdo que estos señores estuvieran fuera. Ellos tenían que estar dentro, porque si había algún problema, un cortocircuito o alguna cosa así, no se iban a dar cuenta de lo que pasaba porque el Museo se cerraba a cal y canto. Todas las puertas que veis en el Museo se cerraban.
La llave más grande que tiene el Prado es la llave de la entrada de Goya alta, que es una llave enorme de hierro que pesaba una barbaridad… Y esa llave había que abrirla también. Entonces todas las puertas del Museo, que había muchísimas, había que abrirlas. Luego ya los vigilantes fichaban, pero ya en el interior del Museo.
En aquella época había tres conserjes y un portero mayor. Esos cuatro vivían dentro, en el edificio Villanueva, en un lateral, donde hay una especie de chalecitos o casitas. Ellos vivían ahí. Durante el día, cuidaban el Museo y, por la noche, había un jefe de vigilancia nocturna que era el que relevaba, y el que se hacía cargo del Museo por la noche.
Unos años antes hubo un joven que quiso entrar en el Museo. Debió de ser en el año 1964 o 1965 —yo entré en 1966—. Pretendía robar y el pobre se subió a una especie de cornisa que había, cayó y se mató. Al caer se quejó, empezó a gritar, y los conserjes que estaban cerca de la zona donde había caído salieron y lo encontraron. Falleció. Yo creo que es la única vez que ha habido un intento de robo, por decirlo de alguna forma.
Comienza a trabajar en el Museo como ascensorista, pasando después a vigilante de sala y al Departamento de Copias como administrativo.
Entrevista realizada el 21 de mayo de 2015
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