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Arte Protegido

27.06.2003 - 14.09.2003

La exposición relata las medidas de salvaguarda del patrimonio artístico puestas en marcha por la Junta de Protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil española. La muestra pretende rendir homenaje a la labor colectiva de los principales protagonistas de estos hechos, todavía hoy prácticamente anónimos y a cuya intervención, de trascendental importancia para la protección del patrimonio artístico español, debe especialmente el Prado la integridad de sus principales obras maestras.

Con 174 fotografías y 35 objetos y documentos originales de la época, en su mayoría inéditos y no expuestos hasta la fecha, la exposición narra de forma cronológica los primeros acontecimientos acaecidos durante la contienda en Madrid cuyos devastadores efectos sobre algunas piezas capitales del patrimonio histórico propiciaron la inmediata creación de la Junta del Tesoro Artístico, continuando con las excepcionales medidas de salvaguarda adoptadas como consecuencia de la extrema situación de peligro en que se encontraba el tesoro artístico en la capital, para concluir con el azaroso traslado de las obras de arte a Valencia, Cataluña y finalmente a Ginebra. La mayor parte de los fondos expuestos proceden del fichero fotográfico de la Junta Delegada de Madrid, conservado en el Instituto de Patrimonio Histórico Español, y de los archivos del propio Museo del Prado, junto con significativos testimonios gráficos procedentes de otras instituciones públicas como la Biblioteca Nacional y el Archivo Regional de la Comunidad Autónoma de Madrid, pero se incluyen además valiosísimos testimonios, fotografías y documentos inéditos aportados, y en muchos casos generosamente donados, por los propios protagonistas de los hechos y sus descendientes.

Comisarias:
Judith Ara, Subdirectora de Conservación Adjunta del Museo, e Isabel Argerich, responsable de la Fototeca de Información Artística y del Archivo Moreno (IPHE)

Acceso

Sala 51-a y 51-b

Multimedia

Exposición

Madrid bombardeado

Madrid bombardeado
Aspecto de la oficina de la Junta Delegada instalada en el Museo Arqueológico Nacional.
12 de julio de 1937
MNP

La sublevación militar del 18 de julio de 1936 contra el Gobierno de la República, inicia la Guerra Civil española. En septiembre, tras unas trágicas y convulsas semanas en las que se definen las líneas del frente entre las zonas leales y las insurgentes —así como las posiciones internacionales ante la guerra—, los nacionales concentran sus fuerzas en la toma del Madrid republicano. La capital, bombardeada de modo esporádico desde finales de agosto, sufrirá desde noviembre el asalto a la ciudad; el día 6 del mismo mes, el Gobierno traslada su sede a Valencia. Las enconadas batallas se prolongan durante más de tres meses. El frente entre ambos bandos queda fijado en el borde oeste de la ciudad y se mantiene casi inmóvil durante los dos años siguientes, hasta el 28 de marzo de 1939, tres días antes de declararse el fin de la guerra. Durante este tiempo, Madrid vivió en permanente cerco parcial, sometido a una guerra de desgaste, con falta de suministros y continuos bombardeos.

Entre el 7 y el 18 de noviembre de 1936 se viven los momentos más cruentos de la batalla por Madrid. La Junta de Defensa republicana organiza la lucha de unidades militares y civiles contra el avance de las tropas nacionales. éstas llegan a situar el frente en la Casa de Campo y Ciudad Universitaria; paralelamente bombardean la ciudad de forma sistemática, no sólo industrias o centros logísticos, también sus calles se vieron seriamente afectadas. El objetivo, siguiendo nuevas estrategias bélicas, era sembrar el caos entre la población y minar sus defensas. La Junta del Tesoro Artístico realizó un minucioso reportaje fotográfico que refleja el efecto de estos bombardeos sobre edificios religiosos, culturales y viviendas del corazón de la ciudad: Puerta del Sol, Preciados, Huertas y aledaños, así como planos de localización de impactos y tipo de munición arrojada.

El Tesoro en peligro

El Tesoro en peligro
San Francisco el Grande
Obras depositadas en la cripta
Septiembre 1937
IPHE

Los bombardeos aéreos de noviembre sobre el centro de Madrid afectaron a parte del valioso legado inmueble, religioso y civil, que esta ciudad concentra en un radio relativamente reducido. Cayeron bombas sobre edificios emblemáticos que custodian una inmensa herencia cultural: Biblioteca Nacional, Real Academia de Bellas Artes, Museo Arqueológico, Museo Antropológico y otros, lo que llevó a intensificar las medidas de protección tomadas previamente: traslado de los bienes más destacados a depósitos de la Junta del Tesoro Artístico que ofrecieran mayor seguridad y sistemas defensivos para protección de los inmuebles. Los estragos afectaron, así mismo, al palacio del duque de Alba, incautado por las milicias del 5.° Regimiento al comenzar la guerra, los bienes del palacio fueron trasladados por éstos a Valencia y, poco después, pasan a custodia de la Junta Central.

Bombas sobre el Museo del Prado

Bombas sobre el Museo del Prado
Museo del Prado. Galería Central desmontada
Protección de sacos terreros para esculturas y mesas de piedras duras
Octubre 1936
MNP

Algunas bombas de aviación, arrojadas el día 16 de noviembre de 1936 sobre Madrid, cayeron en el Museo del Prado y su entorno. Gracias a las medidas de emergencia previamente tomadas por los responsables del Museo, el bombardeo sólo afectó en su interior a un relieve del siglo XVI, pero el edificio acusó, especialmente en sus cerramientos, los efectos causados por las ondas expansivas de las explosiones cercanas. Las muestras de estupor e indignación ante tan inconcebible ataque desataron una guerra de propaganda sobre la veracidad de estos hechos, de los que dejaron constancia planos, actas notariales y fotografías. A pesar de que los imperativos de la situación bélica impidieron la reparación completa del edificio hasta el final de la guerra, se intensificaron las tareas de protección y mejora del Museo, especialmente aquellas que facilitaban la adecuada conservación de las obras.

Salvadores de la cultura

Salvadores de la cultura
Comité Internacional de Expertos para el Inventario de las Obras de Arte Españolas ante el Palacio de la Sociedad de Naciones de Ginebra
Marzo 1939
MNP
Donación H. Contreras Chacel (2003)

El 5 de noviembre de 1936, la dirección del Museo del Prado recibe una orden ministerial de la Dirección General de Bellas Artes para que proceda al traslado de sus obras maestras a Valencia, lugar en el que se había instalado el Gobierno. La selección inicial se encomendó a personas decididas, pero carentes de la preparación técnica requerida para ello. Debido a diferentes percances en los primeros traslados, desde el 15 de diciembre se designa a la Junta Delegada del Tesoro Artístico, en colaboración con la dirección del Museo, responsable de las medidas a tomar para que los traslados se realicen con las adecuadas garantías. Entre el 5 de noviembre de 1936 y el 5 de febrero de 1938, se realizan veintidós expediciones a Valencia con obras del Museo del Prado, en las que se trasladaron 391 pinturas, 181 dibujos y el Tesoro del delfín. La Junta Central con la colaboración de la delegada de Valencia dispuso de dos depósitos especialmente acondicionados para la conservación de las obras en esta ciudad: las Torres de Serranos y el Colegio del Patriarca.

Protagonistas

Protagonistas
Tareas de catalogación de la Sección de Bibliotecas de la Junta
22 de julio de 1937
IPHE

El 28 de julio de 1936 se reúne por primera vez la Junta del Tesoro Artístico de Madrid. Compuesta inicialmente por cinco vocales, tras diversos llamamientos públicos y la reasignación de funcionarios, la Junta se amplía con un nutrido grupo de especialistas y auxiliares hasta alcanzar, en 1937, los 151 miembros. De profesiones y orientaciones políticas variadas, todos unieron su empeño en el objetivo común de preservar el patrimonio artístico, bibliográfico y documental de los riesgos inherentes a la guerra; trabajo facilitado por el apoyo recibido de organismos militares y civiles. Estableció sus oficinas en el Palacio de Bibliotecas y Museos (actuales Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico Nacional) y contó con diferentes depósitos para albergar los bienes incautados. Durante sus casi tres años de actuación, la labor de la Junta de Madrid fue unánimemente elogiada por las personalidades que visitaron sus instalaciones.

Labor pedagógica

Labor pedagógica
Alcalá de Henares, Madrid. Convento de las Bernardas. Traslado del ostensorio de la capilla mayor de la iglesia a la Junta Delegada
11 de marzo de 1938
IPHE

En las zonas republicanas, la guerra propició movimientos revolucionarios de diferente cariz, resultando incendiadas y expoliadas numerosas iglesias y conventos. En Madrid, para evitar que continuaran estas destrucciones, la Junta desarrolló una labor pedagógica enfocada a lograr el respeto y cuidado de los bienes que integran el Patrimonio Histórico. Los medios empleados consistieron en el proyecto de un museo de arte religioso, conferencias y visitas al Museo del Prado, mensajes radiados, y el medio más eficaz: numerosos carteles ilustrados que pedían respeto para el legado cultural. Realizados inicialmente a mano por estudiantes de Bellas Artes, desde 1937 se editan diferentes modelos de carteles, tiras ilustradas y folletos, que fueron repartidos y colocados en edificios protegidos por la Junta.

Incautaciones y depósitos

La Junta de Madrid visitaba edificios de propiedad eclesiástica o particular que albergaban bienes de interés cultural, y establecía la mejor manera de protegerlos: bien in situ reuniéndolos tras su inventario en habitaciones precintadas, o bien trasladándolos a diferentes depósitos —San Francisco el Grande, Santa Bárbara, museos nacionales del Prado, Arqueológico y Arte Moderno, y Biblioteca y Archivo Histórico Nacional—. En estos depósitos, la Junta conservó más de 20.000 cuadros, esculturas y objetos, así como numerosas bibliotecas y archivos, catalogados y con indicación del propietario, lo que facilitó su posterior devolución. En 1937, la Junta realiza el traslado de bienes en peligro por su cercanía al frente de batalla: la Real Armería y Biblioteca de Palacio se trasladaron al Museo del Prado, y los bienes depositados en San Francisco el Grande al Museo Arqueológico.

Protección de monumentos

Debido a imperativos logísticos, la protección de monumentos —como las fuentes de Cibeles, Apolo y Neptuno— y portadas escultóricas de edificios, estuvo a cargo, inicialmente, de la Comandancia de Obras y Fortificaciones y, desde la primavera de 1937, del Comité de Reforma, Reconstrucción y Saneamiento de Madrid, en el que la Junta del Tesoro Artístico estaba representada con varios de sus arquitectos. Así mismo, la Junta prestó apoyo técnico y material a los directores y conservadores de diferentes museos de Madrid, para la preservación de sus inmuebles y los bienes que custodiaban: museos de Artes Decorativas, Cerralbo, Naval, Ciencias Naturales... También se tomaron medidas de emergencia en los monasterios de la Encarnación y Descalzas y otros edificios religiosos en custodia.

Conservación y restauración

Muchas de las obras de arte al cuidado de la Junta, especialmente pinturas, presentaban problemas de conservación: las que habían sufrido agresiones iconoclastas anticlericales, las oscurecidas por el tiempo y falta de cuidados y las que mostraron los terribles efectos de la alta humedad y falta de aireación sobre las capas pictóricas. Estas obras, y otras muchas que lo requirieron, fueron restauradas en el taller del Museo del Prado y en el que la Junta Central habilitó en Valencia, también con restauradores del Prado. Previamente a la salida de obras hacia Valencia, y posteriormente Cataluña, se realizaban informes sobre el estado de lienzos y tablas acompañados de fotografías, y se determinaba si el traslado podía ser perjudicial o no. Aquellas pinturas delicadas que, pese a los informes negativos, se trasladaron fueron preparadas previamente por los restauradores del Museo.

Camino de Levante

Camino de Levante
Camión militar cedido para el transporte de obras del Museo del Prado, momentos antes de partir para Valencia. En esta expedición se trasladó, junto a otras obras, “La Familia de Carlos IV” de Goya
23 de julio de 1937
MNP

En marzo de 1938, ante el inminente corte de comunicaciones entre Valencia y Cataluña, el Gobierno de la República ordena el traslado del Tesoro Artístico depositado en Valencia a Figueras. Un mes después, las Juntas de Protección cambian su adscripción al Ministerio de Hacienda, y aunque continúan siendo responsables directas de la pervivencia del legado cultural, acusan las contradicciones impuestas por las nuevas disposiciones políticas. Poco antes de la caída de Cataluña, ya en 1939, el Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte españoles y la Junta Central logran un acuerdo con el Gobierno de la República para la evacuación del Tesoro Artístico a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra hasta que finalizara la guerra. Las obras llegan a Ginebra el 14 de febrero de 1939 y, tras su inventario, se entregan al Gobierno de Burgos, que autoriza al Museo de Arte e Historia de la ciudad exponer durante el verano las obras maestras del Museo del Prado. El 9 de septiembre regresan a Madrid, una semana después del inicio de la segunda guerra mundial.

Embalaje y transporte

Embalaje y transporte
Colocación del “Adán” de Durero en su caja de embalaje
Enero 1938. IPHE.

Para efectuar el traslado de las obras maestras del Museo del Prado a Valencia en condiciones de seguridad, el Ministerio de Instrucción Pública del Gobierno de la República facilitó que la Junta pudiera disponer de los recursos materiales y humanos necesarios. Las obras se acondicionaron de modo que se aminoraran los efectos de posibles contratiempos que pudieran ocurrir durante el viaje; el embalaje fue encomendado a especialistas expertos en preparación de obras de arte para su traslado y realizado de forma óptima. También se encargaron de asegurar la preciada carga en los vehículos y protegerla de movimientos e inclemencias climáticas. El sistema empleado tuvo ya en cuenta los parámetros de riesgo que actualmente la comunidad científica contempla para el movimiento de obras de arte.

El viaje hacia Valencia

El riesgo que supuso trasladar por carretera las obras de arte desde Madrid hasta Valencia, a una distancia de 300km en un país en guerra, era más que notable. Fueron muchos los factores a considerar: los itinerarios debían trazarse con extremo cuidado, la velocidad de marcha empleada debía ser muy baja (máximo 30 km/h), para disminuir los efectos de las vibraciones en las obras; los vehículos debían estar provistos de extintores y repostar alejados de los surtidores de gasolina, mediante vehículos cisternas de apoyo, para evitar los efectos de un posible incendio de los depósitos de combustible. Finalmente debía establecerse la composición, distancia de marcha y escolta del convoy. Excepto algunos percances en los primeros traslados, los realizados bajo cuidado de la Junta de Madrid desde diciembre de 1936 se llevaron a cabo sin contratiempos.

Torres de Serranos

Torres de Serranos
Torres de Serranos. Proyecto para su adecuación como depósito de obras de arte
Abril 1937
IPHE
Donación J. Vaamonde Horcada (2001)

En Valencia, el Ministerio de Instrucción Pública, y posteriormente la Junta Central, designaron los lugares que ofrecían mayor seguridad para albergar el Tesoro Artístico trasladado desde Madrid. Debido a sus características arquitectónicas, se eligió como depósito principal las Torres de Serranos, fortaleza gótica de sólida construcción, que fue acondicionada por arquitectos de la Junta para procurar adecuadas condiciones ambientales a las obras. Así mismo se reforzó su estructura con nuevas bóvedas de hormigón para ofrecer mayor seguridad ante posibles bombardeos, teniendo en cuenta el poder de penetración del nuevo armamento empleado en la guerra de España. En las Torres se depositaron los tapices del entonces patrimonio de la República y obras maestras del Museo del Prado.

Colegio del Patriarca

La Junta Central del Tesoro Artístico desarrolló, en el Colegio e Iglesia del Patriarca en Valencia, su principal actividad. El conjunto del seminario se empleó para la recepción de obra, revisión de su estado de conservación y embalajes, tratamientos preventivos y restauración. En el claustro se expusieron las obras de la colección del duque de Alba, transferida al cuidado de la Junta Central en Valencia. Las naves de la iglesia, construcción barroca del siglo XVII, fueron habilitadas principalmente para albergar los lienzos de grandes dimensiones. Las medidas arquitectónicas dispuestas, que reforzaban la estructura de las naves y permitían el control ambiental, aireación y accesibilidad preceptiva en los depósitos de obras de arte, denotan el carácter pionero de estos proyectos.

El largo viaje

El largo viaje
Llegada de las cajas que contenían el Tesoro Artístico español a la sede de la Sociedad de Naciones, Ginebra Febrero 1939
Colección Carlos Pérez Chacel
Simancas (Valladolid)

En marzo de 1938, ante el inminente corte de comunicaciones entre Valencia y Cataluña, el Gobierno de la República ordena el traslado del Tesoro Artístico depositado en Valencia a Figueras. Un mes después, las Juntas de Protección cambian su adscripción al Ministerio de Hacienda, y aunque continúan siendo responsables directas de la pervivencia del legado cultural, acusan las contradicciones impuestas por las nuevas disposiciones políticas. Poco antes de la caída de Cataluña, ya en 1939, el Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte españoles y la Junta Central logran un acuerdo con el Gobierno de la República para la evacuación del Tesoro Artístico a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra hasta que finalizara la guerra. Las obras llegan a Ginebra el 14 de febrero de 1939 y, tras su inventario, se entregan al Gobierno de Burgos, que autoriza al Museo de Arte e Historia de la ciudad exponer durante el verano las obras maestras del Museo del Prado. El 9 de septiembre regresan a Madrid, una semana después del inicio de la segunda guerra mundial.

Traslado a Cataluña

Durante el viaje del Tesoro Artístico desde Valencia hasta Cataluña, en marzo de 1938, resultaron seriamente dañadas dos obras principales de Goya, Los fusilamientos y La carga de los mamelucos, y otras sufrieron los efectos de este rápido traslado. Todas ellas fueron restauradas y acondicionadas por los restauradores del Museo del Prado que siguieron junto a las pinturas durante su arriesgado periplo. En Cataluña, la Junta Central requirió del Ministerio de Hacienda la habilitación de depósitos para el Tesoro Artístico, en similares condiciones a los preparados en Valencia, pero la improvisación de los últimos meses de guerra, frustró esta demanda. La fortaleza de Figueras, fortín militar, el castillo de Peralada y las minas de talco de La Vajol, sedes últimas del Gobierno de la República y posibles objetivos militares situados en Girona cerca de la frontera francesa, fueron los depósitos del Tesoro Artístico antes de su viaje a Ginebra.

1939, Llegada a Ginebra

En febrero de 1939 se produce la caída de Cataluña. Para evitar el riesgo de abandonar los depósitos a merced de previsibles expolios y destrucciones, el recién creado Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles logra, el 3 de febrero, la firma del Acuerdo de Figueras por el que el Gobierno de la República se compromete a poner en manos de la Sociedad de Naciones nuestro Tesoro para que al final de la contienda éste sea devuelto a España. Entre el 4 y el 9 de febrero se inicia la evacuación de las obras de arte en 71 camiones, en unas condiciones de extremo peligro para la integridad de las obras. Una vez en Francia, la carga se traspasa a vagones de tren que parten de Perpiñán hacia Suiza el 12 de febrero, en una expedición financiada por el Comité Internacional. Cinco días después, la preciada carga llega a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra.

Cuadros de una Exposición

Cuadros de una Exposición
Museo de Arte y de Historia, Ginebra
Exposición “Obras Maestras del Museo del Prado”. Una de las salas dedicadas a Goya. MNP.

En la sede de la Sociedad de Naciones, el Comité Internacional y la Junta Central realizan, durante el mes de marzo de 1939, el inventario de los bienes culturales trasladados a Ginebra. El 30 del mismo mes, un día antes de finalizar la guerra de España, la Sociedad de Naciones hace entrega oficial del Tesoro Artístico al Gobierno de Burgos. Con una selección de las obras evacuadas, el Museo de Arte e Historia de la Ciudad de Ginebra organiza la exposición «Obras maestras del Museo del Prado», abierta al público durante los meses de julio y agosto. Considerada unánimemente el acontecimiento cultural más importante del año en Europa, la exposición permitió a las numerosas personas que acudieron a visitarla contemplar las obras maestras que habían sido coleccionadas por los monarcas españoles: Velázquez, Goya, El Greco, Tiziano, El Bosco, Durero...

El Regreso

El Regreso
Regreso a Madrid de las obras del Museo del Prado. Camiones con los vagones-capitoné procedentes de Ginebra, a su llegada a la puerta de Velázquez
9 de septiembre 1939
Archivo Regional de la Comunidad de Madrid
Colección Fotográfica Martín Santos Yubero. Madrid.

Cuando el Gobierno de Burgos toma posesión del Tesoro Artístico, inicia los preparativos para su retorno. Mientras las obras seleccionadas para la exposición se trasladan al Museo de Ginebra, el resto se conduce al Palacio de Exposiciones, de donde parten las primeras expediciones de vuelta: el 10 de mayo y 14 de junio de 1939. Las obras que componían la exposición salen de Ginebra el 5 de septiembre, dos días después de iniciarse la segunda guerra mundial. Transportado en tren, el convoy tuvo que retrasar su marcha para dar paso a unidades militares, así como para reacondicionar su carga. Finalmente, el 9 de septiembre el Tesoro Artístico llega a la Estación del Norte en Madrid y desde allí, se traslada al Museo del Prado. Las obras maestras que dejaron el Museo a partir noviembre de 1936, regresan sin apenas pérdidas en su largo y discutido viaje.

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