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Complicidades críticas
Si el teatro de Calderón ha ejercido un fuerte influjo sobre grandes artistas posteriores, en buena parte es debido al protagonismo que este autor otorga a la reflexión sobre el conocimiento y sus deficiencias insalvables. Aunque las obras calderonianas a veces tengan una carga dogmática o propagandística, siempre hay en ellas una crítica a las convenciones y al lenguaje, lo cual anticipa sutilmente los profundos cambios que harían tambalear aquellos regímenes que el dramaturgo dice reivindicar.
En cierto modo -por citar tres casos bien conocidos-, lo mismo sucedía con el creciente protagonismo de la luz en la obra de Caravaggio, la corporalidad en la de Rubens o la pincelada en la de Velázquez. Mientras que estos pintores se erigieron en cómplices necesarios de su presente político y religioso, el trabajo formal que proponían cuestionaba las doctrinas de su época y anunciaba rupturas posteriores.
Organizado conjuntamente por la Compañía Nacional de Teatro Clásico y el Museo Nacional del Prado, el itinerario Calderón y la pintura pretende invitar al público a contemplar la pintura barroca de la colección permanente desde la sutilidad conceptual y estética de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).
A partir de los textos que contextualizan el pensamiento de Calderón en relación a la pintura, en cada una de estas galerías de obras podemos consultar los cuadros seleccionados y su relación con el teatro calderoniano. De esta manera, se pueden recorrer algunas de las inquietudes más significativas para el escritor y su época, tanto temáticas como formales, además de consultar las citas que acompañan y proponen un sugerente diálogo entre la lucidez del escritor y el lenguaje de los pintores barrocos.