Cargando...
Los peajes de la identidad
En el teatro de Calderón de la Barca, el mundo es entendido como la proyección de una realidad más amplia; de manera que la vida consiste en un teatralizar perpetuo. Ese enfoque pone de manifiesto la enorme influencia que los creadores pueden ejercer sobre los imaginarios colectivos. Para acceder a la realidad, nuestra inteligencia debe pagar el peaje de los sentidos y las formas de representación. Para construir la memoria colectiva, la mediación artística resulta inevitable.
En el Barroco, el hecho de saberse seres corporales caracterizados por su caducidad no invalidó la conciencia metafísica, pero los acelerados cambios que trajo consigo la nueva comprensión del cuerpo acabaron por problematizar la dimensión simbólica de lo humano. Como muestran las obras calderonianas, la época reflexionó ampliamente sobre la felicidad y el modo de trascender los límites temporales, en un contexto en el que se estaban replanteando los mecanismos de “validación” simbólica de la existencia.
Organizado conjuntamente por la Compañía Nacional de Teatro Clásico y el Museo Nacional del Prado, el itinerario Calderón y la pintura pretende invitar al público a contemplar la pintura barroca de la colección permanente desde la sutilidad conceptual y estética de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).
A partir de los textos que contextualizan el pensamiento de Calderón en relación a la pintura, en cada una de estas galerías de obras podemos consultar los cuadros seleccionados y su relación con el teatro calderoniano. De esta manera, se pueden recorrer algunas de las inquietudes más significativas para el escritor y su época, tanto temáticas como formales, además de consultar las citas que acompañan y proponen un sugerente diálogo entre la lucidez del escritor y el lenguaje de los pintores barrocos.