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Siloé, Gil de

A. R. M.

(¿Amberes o Urliones?, h. 1467-Burgos, 1505). Escultor. Se desconoce su lugar de nacimiento y formación. El hecho de que algunas veces firmara como «Gil de Enberres» ha dado pie a pensar que era originario de Amberes, mientras que su firma «Gil de Urliones» apoya la hipótesis de su origen francés. A su llegada a Burgos, posiblemente hacia 1480 y atraído sin duda por la gran actividad artística de la ciudad, muestra ya un lenguaje escultórico definido que mantendrá a lo largo de su carrera y que se caracteriza por una técnica detallista y minuciosa que tiende a cubrir todas las superficies con elementos decorativos. En sus esculturas presta gran atención a las calidades táctiles, característica que adquiere un especial virtuosismo en sus obras realizadas en alabastro. Demuestra además una gran capacidad creativa en sus retablos de originales y complejos diseños. Asimismo, es el creador del foco escultórico burgalés que, desde finales del siglo XVI, irradiaría su influencia por todo el territorio castellano. Su primera obra conocida es el retablo de la capilla de la Concepción de la catedral de Burgos, realizado entre 1483 y 1486, en el cual cuenta con la colaboración del pintor burgalés Diego de la Cruz para el estofado y la policromía de las esculturas. En este retablo podemos apreciar ya una de las principales características de la producción de Gil de Siloé: una concepción global de la obra de arte en la que las tres artes mayores se integran y se ponen al servicio del mensaje que se busca transmitir. El programa decorativo del cuerpo del retablo gira en torno a la genealogía de la Virgen María a través de la iconografía del árbol de Jesé. Las ramas principales del árbol rodean la escena del abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la Puerta Dorada y culminan en la representación de la Virgen y el Niño, flanqueados por las alegorías de la Iglesia y la Sinagoga. En 1486 recibe el encargo de la reina Isabel la Católica de realizar el sepulcro de sus padres, los reyes Juan II e Isabel de Portugal, para la Cartuja de Miraflores. Esta obra de alabastro, situada en la cabecera de la iglesia es de carácter exento y presenta una planta de estrella de ocho puntas formada por el cruce de un rectángulo con un rombo. En lo alto del sepulcro aparecen acostadas las figuras de los reyes, revestidos con los símbolos del poder real y rodeados por las figuras de los doce apóstoles, de las cuales únicamente se conservan siete. En cuanto a la base, presenta un programa iconográfico dedicado al tema de la muerte y la resurrección, junto a representaciones simbólicas de las virtudes de los monarcas. La reina Isabel encargó asimismo a Siloé el sepulcro de su hermano, el príncipe Alfonso, para la misma iglesia. Tallado también en alabastro, se trata de un arcosolio rematado por un arco conopial bajo el cual se sitúa la figura orante del infante, ataviado con ricas vestiduras. Por último, se le encargó el retablo mayor de la iglesia, que realizó entre 1496 y 1499, para el cual contó nuevamente con la colaboración de Diego de la Cruz para las labores de policromado. La iconografía del retablo gira en torno a la Eucaristía y está presidido por la figura de Cristo crucificado, rodeado por las escenas de la Pasión. En el cuerpo inferior encontramos las figuras de los reyes en actitud orante, escoltados por sus santos patronímicos y los escudos de Castilla y Portugal. Gil de Siloé recibe también de la reina Isabel el encargo de realizar el sepulcro de don Juan de Padilla para el monasterio de Nuestra Señora de Fresdelval. El difunto era un escudero de la reina, fallecido a los diecinueve años durante el sitio de Granada. Realizado en alabastro, presenta una estructura similar al sepulcro del infante don Alfonso, incluyendo la figura orante del difunto enmarcado por una arquitectura gótica decorada con imágenes en relieve y exentas. En Valladolid realiza varios encargos para el Colegio de San Gregorio, entre los que se encontraba el desaparecido retablo de la capilla, decorado con escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. Lleva a cabo también la fachada del Colegio siguiendo el modelo conocido como «fachada retablo», aunque en su realización se piensa que pudo haber una mayor intervención de taller, al coincidir en fechas con la ejecución de sus obras para Miraflores. Gil de Siloé fallece mientras realiza el retablo de Santa Ana para la capilla de los Condestables de la catedral de Burgos. Esta obra presenta una original iconografía que incluye únicamente representaciones de santas mujeres, presididas por la figura de santa Ana con la Virgen y el Niño. Por su parte, el Museo del Prado conserva una escultura de la Virgen con el Niño, casi idéntica a la que se conserva en la Cartuja de Miraflores conocida como Virgen del coro por estar situada sobre la puerta que comunica el coro de los monjes con la clausura. Se ha apuntado la posibilidad de que la escultura del Prado estuviera situada sobre la puerta de la pared opuesta. Esta obra ingresa en el Museo en el año 2013 dentro del grupo de piezas donadas por José Luis Várez Fisa.

Obras

Bibliografía

  • Silva, Pilar, Donación Várez Fisa, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2013, pp. 36-37.
  • Yarza Luaces, Joaquín e Ibáñez Pérez, Alberto C. (eds.), Actas del Congreso Internacional sobre Gil Siloe y la escultura de su época, Burgos, Institución Fernán González y Caja de Burgos, 2001.
  • Yarza Luaces, Joaquín, «Gil de Siloé», Historia 16. Cuadernos de arte español, n.º 3, Madrid, 1991.
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