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Champaigne, Philippe de

Bruselas, 1602 - Paris, 1674

Pintor de escuela francesa, de origen flamenco. Trabajó en el taller bruselense de Jean Boullion de 1614 a 1618 antes de recibir la instrucción del paisajista Jacques Fouquières. Quizá con éste, se dirigió en 1621 a París, donde trabajó con diversos pintores y conoció al joven Poussin, con quien colaboró en varios trabajos de decoración para María de Médicis, dirigidos por Nicolas Duchesne. Sucedió a éste como pintor de la reina madre, y se ganó, además, el apoyo de Luis XIII, para quien realizó algunos retratos. Champaigne también llamó la atención del cardenal Richelieu, para el que decoró una galería del Palacio Cardinal -hoy Palacio Real-, así como la cúpula de la iglesia de la Sorbona. El retrato del propio cardenal fue uno de los mayores éxitos del pintor; concebido con una imponente elegancia e influido poderosamente por las creaciones majestuosas de Van Dyck. A mediados de la década de 1640 entró en contacto con el convento parisino de Port Royal, donde se desarrollaron las doctrinas del jansenismo, lo que afectó profundamente su personalidad. De este modo, Champaigne permaneció en estrecho contacto con el cenáculo durante el resto de su vida, e hizo ingresar a una de sus hijas en el mismo. La austeridad y el ascetismo que promovía el jansenismo, orientado hacia un catolicismo severo, se reflejó en la pintura de Champaigne en una serie de obras realizadas fuera de la órbita oficial. Así, llevó a cabo numerosos retratos de personajes ligados a Port Royal, donde el negro de las vestimentas y la concentrada gravedad de los rostros reflejan coherentemente las doctrinas predicadas por Jansenio que se expresan pictóricamente por el pincel de Philippe. En el Museo del Prado solo se conserva una obra original de Champaigne: se trata del retrato de Luis XIII de Francia. Fue una de las efigies reales enviadas desde París a Madrid en 1655 para impulsar la política matrimonial entre las monarquías de España y Francia. No hay que olvidar que, si bien Luis XIII falleció en 1643, contrajo matrimonio con Ana de Austria, hija de Felipe III, en 1615. El lienzo se encontraba en 1686 en el Alcázar madrileño, pasando después al palacio del Buen Retiro, donde se inventaría en 1772. Precisamente, el propio pintor realizó para Ana de Austria las únicas muestras de paisajes que se conservan de su mano en una serie que ilustraba las vidas de varios ermitaños pintada para los apartamentos de la reina en Val-de-Grâce. (García López, D., E.M.N.P., 2006, T.II, pág. 700)

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