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Martín Riesco, Elías

Aranjuez, 1839 - Aranjuez, 1910

Escultor español, discípulo de Sabino de Medina, ingresó en 1856 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En ese mismo año - junto con Juan Figueras y con Fernando Tarragó- logra una medalla de tercera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes con un tema religioso, una escultura en escayola de ‘San Juan Bautista’ que, adquirida en 1859, y depositada en la Capilla de la Escuela Normal Central, hoy está sin localizar.
Marchó pensionado a Roma en 1862, durante seis años, fue un gran admirador del arte griego y particularmente de Fidias, y eligió para el envío de 1864 desde Roma un grupo de ‘San Juan de Dios conduciendo a un joven enfermo’ planteado en una estética académicas serena y equilibrada, aunque falto todavía de la perfecta corrección de un artista consolidado, en las proporciones y el tratamiento de telas. El santo no expresa abiertamente los sentimientos, ni refleja de manera realista el esfuerzo que supone el peso del joven que lleva a cuestas. La prudencia de su juventud, además, le llevó a dejar un ‘tirante’ excesivamente a la vista, entre los dos tobillos del joven que lleva en brazos, temeroso de que un golpe no certero pudiera llevar al traste la talla de las piernas. Esta obra en mármol de Carrara, cuya temática fue elegida deliberadamente por el artista, tuvo como inspiración el ‘Monumento a San Giovanni di Dio fondatore dell’Ordine Ospedaliero’, de Pompeo Marchesi. Esta concreta iconografía, no era entonces muy habitual pues el santo se solía representar solo, con la cruz, y si se presentaba acompañado solía sujetar entre sus brazos al Niño Jesús. Sin embargo en estos momentos aparece reforzada su significación en el socorro al desvalido y la dedicación a los enfermos. Quizas motivado por la declaración del papa León XIII a San Juan de Dios como Patrono de todos los hospitales y enfermos del mundo. Con esta obra logra una medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, galardón que le abría las puertas con tan solo veinticinco años de la Institución cultural por excelencia, pues la obra fue adquirida por la Reina Isabel II el 30 de junio de 1865, y pasó al Real Museo de Pinturas y Escultura. La conservación de la escultura se ha visto afectada por el período de tiempo expuesta -junto con los grandes formatos de piedra- en el exterior del Museo de Arte Moderno. Desde Roma envía otras obras, como ‘Vulcano’ y ’Eva’.
De regreso a Madrid, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza y a tareas en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que llegó a ser director en 1887 hasta su fallecimiento.
De su mano se tiene noticia de una ‘Degollación de los inocentes’ presentada la Exposición Nacional de 1866, y de una ‘Santa Teresa’ en mármol con la que participó en la Nacional de 1871, obra que perteneció al III duque de Bailén y Marqués de Portugalete en la que la Santa se representa sentada en éxtasis, en un momento de gran espiritualidad. Esta escultura muy difundida desde 1870 y reproducida en varias ocasiones, hoy no está localizada.
Se sabe que, entre los asuntos religiosos de los que se ocupó, en muchas ocasiones por encargos privados y continuando la tradición más arraigada, realizó varias obras en madera policromada: Un ‘Cristo’ y un ‘San Vicente de Paul’ para América, una ‘Purísima Concepción’ para la iglesia de Santurce por encargo de la Viuda de Olea, un ‘San José’ para la iglesia del Hospital de los Flamencos de Madrid, ‘La Purísima Concepción’, ‘San Ramón’ y ‘San Isidro’ para Santander, y ‘La Virgen del Carmen’ para
Bilbao. Además, talló en mármol dos obras en el cementerio de San Isidro de Madrid, un ‘Cristo en la Cruz’ para el panteón de la Condesa de
Santa Marca, y un bajorrelieve de ‘La Caridad’ para el panteón de la Marquesa de Revilla la Cañada, así como una alegoría de ‘La Religión’.
Participa junto a otros escultores en el Apostolado monumental de la nueva decoración de San Francisco el Grande de Madrid, con ‘Santo Tomás’ y ‘Santiago el Menor’. Realiza el monumento a ‘Eusebio da Guarda’ en La Coruña y el dedicado a ‘Pedro Velarde’ en Santander, entre otros. Obtiene brillantes encargos oficiales, como los sepulcros del ‘General Castaños’ y del ‘Marqués del Duero’, en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid. Es premiado en la Exposición Nacional de 1871 por ‘Narciso’, adquirida por el marqués de Portugalete para su palacio madrileño. Su obra ‘El estudiante’, de 1874, pasa a formar parte de la colección del duque de Fernán Núñez.
Además del citado ‘San Juan de Dios’, en el Museo del Prado se conserva otra escultura titulada ‘Bacante’ fechada en 1882 que representa una figura femenina desnuda recostada lánguidamente, agotada después de las celebraciones báquicas.
(Pancorbo, A. En: Enciclopedia Museo del Prado, 2006, tomo IV, p. 1484;
Azcue, L. En: La melancolia de Roma...2019, p.72-76)

Obras (2)

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