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Morales, Luis de

Badajoz, Hacia 1510 - Alcántara?, 1586

Luis de Morales nació en 1510 o 1511. En una declaración de diciembre de 1584, el propio pintor decía “ser de edad de setenta y tres o quatro años”, una afirmación que confirma lo apuntado por Antonio Palomino en sus Vidas. El pintor murió seguramente en 1586, y debió de hacerlo en Alcántara, el lugar donde se había establecido en los últimos años de su vida. Según el testimonio de su hija Isabel, fue enterrado en Badajoz, en la capilla mayor de la iglesia del Hospital de la Antigua Piedad, donde también reposarían los restos de su esposa, Leonor de Chaves. Se podría deducir que Morales viajó antes de morir a la ciudad en la que había vivido la mayor parte de su vida, pero resulta improbable, habida cuenta de que en Alcántara residía con lo que quedaba de su familia, a excepción de su hija sor Mariana de Jesús.
Morales se estableció en Badajoz hacia 1539. La pequeña ciudad fue desde esa fecha el ámbito en el que desarrolló su vida familiar y desde donde atendió gran parte de los encargos que recayeron en su obrador. Sin embargo, y contrariamente a lo que tradicionalmente se ha afirmado, no debió de ser el lugar en que nació. Todo apunta a que la ciudad se convirtió en el centro fundamental de su biografía a partir de su casamiento con Leonor de Chaves, una prolífica unión, y no solo porque del matrimonio nacieran siete hijos, sino porque las relaciones familiares de la esposa le permitieron ampliar el horizonte de clientes y contactos sociales.
Antes de tener su casa y taller en Badajoz, Morales vivió en Plasencia, localidad de la Alta Extremadura, un área próxima a Salamanca, Ávila y Toledo. En 1535 recibía pagos por dorar y pintar esculturas, así como por tasar el retablo realizado por el escultor Guillermín de Gante para la parroquia de San Pedro Apóstol en Aldeanueva de la Vera, población perteneciente al obispado placentino. Dos años después, en una carta de obligación y fianza fechada el 25 de enero de 1537, se le cita como “pintor vecino de la dicha ciudad” de Plasencia, recibiendo diez mil maravedís como primer pago por el encargo de un retablo para la parroquia de Santiago en la villa de Belvís de Monroy. Por lo tanto, podemos concluir que Morales residió en Plasencia al menos entre 1535 y 1537, y los indicios que ofrecen los documentos de Aldeanueva y Belvís sugieren una prolongada relación con el medio artístico de la ciudad.
En 1539 o 1540, Luis de Morales inició el retablo de la iglesia parroquial de Villanueva de Barcarrota, un enclave situado a menos de cincuenta kilómetros al sur de Badajoz, con poco más de mil doscientos habitantes de población cuando el 14 de mayo de 1539 fue vendida por la Orden de Alcántara a Juan Portocarrero, primer marques de la villa, séptimo señor de Villanueva del Fresno, de Moguer, comendador de Estepa y Segura de la Sierra y alcalde mayor de Sevilla. Es probable que fuera Portocarrero quien encargase el retablo parroquial, cuya realización se alargó hasta 1549, fecha en que se daba ya por terminado después de algún requerimiento judicial. El prolongado y sin duda accidentado encargo del retablo de Barcarrota, la contratación de otros nuevos en la zona y el matrimonio con Leonor de Chaves, explicarían el establecimiento definitivo de Luis de Morales en Badajoz.
Durante una parte importante de su vida, Morales desarrolló una activa carrera artística que le obligó a viajar con frecuencia para concertar encargos, llevarlos a cabo o controlar su realización por parte del taller. Por lo demás, como muchos otros artistas de su entorno, completó su economía con otras fuentes de ingresos. Fue propietario de casas y solares en la ciudad, además de viñas, olivos y ganado en su entorno. El perfil marcadamente rural del artista y del medio en que vivió se constata igualmente cuando recordamos cómo el obispo Juan de Ribera le pagó varios encargos en especie: trigo y cebada o “un cavallo frisón ensillado y enfrenado”.
Entre los primeros trabajos en Aldeanueva de la Vera y la última intervención, al menos nominal, en la iglesia conventual de Alcántara, transcurrieron cincuenta años. Una larga trayectoria para un pintor muy activo y afamado en Extremadura, que realizó una veintena de retablos y en torno a un centenar de tablas de devoción, aunque el recuento de esta producción, la más conocida del pintor, sea bastante complejo, habida cuenta de las numerosas versiones, derivaciones y copias que de los originales de Morales se van conociendo.
De los retablos, solo los de Arroyo de la Luz y San Martin de Plasencia permanecen montados como conjuntos completos, manteniendo la estructura y decoración con la que fueron creados. En Higuera la Real se guardan todos los tableros pintados, pero no la estructura. De los de la catedral de Elvas, los dominicos de Evora, conventual de Alcantara o la capilla del Sagrario de la catedral de Badajoz, el visitante puede contemplar algunas de las tablas pintadas. Como maestro de retablos, Morales desarrollo la parte más importante de su producción en los años cuarenta y cincuenta del siglo XVI.
Las referencias a las personas principales para las que trabajó Morales se ligan sobre todo a obras de pequeño formato y carácter privado, “tablillas” o, como se citan más frecuentemente, “piecas”, por las que muchos “señores del Reino an enviado y envían […] a esta çiudad [Badajoz] ha hazer muchas pieças de pintura […] las quales obras an sido muy estimadas de todos los que las an visto diziendo que son las mejores obras que ay agora en el Reino”, pinturas que “acaba muy bien e muy del natural”. Las citas se suceden a propósito de estas obras, sobre las que giran las declaraciones favorables, las que sustentaban, ya al inicio de la década de los cincuenta, buena parte de la reputación del pintor.
De la extensa relación de trabajos desarrollados a lo largo de los años cuarenta destaca de manera excepcional “La Virgen del pajarito”, de 1546. Una de las obras más conseguidas del pintor, y la única en la que incluyó la fecha de realización, fue pintada para la iglesia del Hospital de la Concepción de Badajoz -desde aproximadamente 1950 en la parroquia de San Agustín de Madrid- y, por su enjundia compositiva, calidad plástica y dimensiones, prueba el grado de madurez creativa que en esa fecha exhibía Morales.
Fue durante la prelatura de Francisco de Navarra cuando Morales fue encadenando trabajos en la diócesis de Badajoz: en 1552, alguna tasación o la pintura del guardapolvo de un retablo en la parroquia de Santa María del Castillo; al año siguiente, un encargo más significativo, el de las pinturas para la capilla del Sagrario (1553-54), cuatro tableros pensados para un espacio al que también se incorporó “La Virgen de la Antigua”, una de las imágenes devocionales más señeras de la ciudad desde finales del siglo XV, cuando se colgó en el trascoro de la catedral, un espacio que se eliminó a mediados del XVI por la incorporación de la nueva sillería. En las tareas para la catedral pacense, Morales hubo de contar ya con algún colaborador o ayudante, como evidencia la desigual factura de las cuatro tablas para la capilla del Sagrario, independientemente del estado de conservación con que han llegado hasta nosotros. En esas fechas se acumularon los encargos al pintor: además de las tareas concertadas con la catedral, tuvo que hacer frente a los retablos de las iglesias parroquiales de Puebla de la Calzada y Lobón, localidades muy próximas entre sí, lo que facilitaría la atención a ambos trabajos.
En Arroyo de la Luz, entre 1560 y 1563 Morales y su taller se ocuparon en la realización del retablo mayor de la iglesia parroquial, un impresionante conjunto conservado in situ con toda su estructura arquitectónica y escultórica. En catorce de los veinte tableros realizados se recogen los episodios de la vida de Cristo más repetidos en este tipo de estructuras, representados casi todos ellos en más de una ocasión por Morales, quien se sirvió para su composición de diversas fuentes grabadas (Schongauer, Durero, Cort, Caraglio) o del conocimiento directo de obras, copias o versiones de Pieter Coecke van Aelst, Massys, Piombo o Alonso Berruguete.
En la segunda mitad del decenio se suceden los encargos relacionados con el obispo Juan de Ribera (1532-1611), quien gobernó la diócesis entre 1562 y 1568. Todos los trabajos se vinculan a los requerimientos privados del prelado, un grupo no muy extenso de obras de pequeño formato, de tema mariano o pasionista. El final de ese obispado coincidió con la decadencia laboral del taller del pintor, quien a lo largo de la década de los setenta solo aparece relacionado con dos retablos, el de la iglesia de Entrambos Álamos en San Felices de los Gallegos (Salamanca), contratado en 1572, y, a finales de 1575 o principios de 1576, el de la iglesia mayor de Elvas (Portugal).
Palomino recogió un encuentro entre el pintor y Felipe II en 1580 que, sin estar probado, podría reflejar la situación de Morales después de años de bonanza. El pintor, las hijas Isabel y Catalina, el marido de esta última y el hijo de ambos se trasladaron a Alcántara en 1582. Los motivos de la mudanza al completo del grupo familiar se nos escapan. Tal vez las relaciones de los Morales en Alcántara les hacían albergar esperanzas en un destino laboral y económico más favorable que el que tenían por esas fechas en Badajoz. Una vez en Alcántara, auxiliado por su yerno Pedro Sánchez de Vera, Morales llevo a cabo entre 1584 y 1586 los retablos destinados a las capillas de Ovando y Santillán en el Sacro Convento. La precaria salud del maestro debió de limitar su participación a una presencia más testimonial que efectiva, como demuestra la factura de las tablas conservadas, en las que al menos se aprecian dos manos, una de ellas quizá la de un Morales de pulso tembloroso que murió probablemente poco después (Ruiz, L.: El Divino Morales, Museo Nacional del Prado, 2015, pp 17-34).

Obras (27)

Ecce Homo
Óleo sobre tabla, Siglo XVI
Morales, Luis de (Taller de)
Ecce Homo
Óleo sobre tabla, Siglo XVI
Morales, Luis de (Seguidor de)
La Oración en el Huerto
Óleo sobre tabla, Hacia 1545
Morales, Luis de
La Purificación de la Virgen o La Presentación en el Templo
Óleo sobre tabla, Hacia 1562
Morales, Luis de
Ecce Homo
Óleo sobre tabla, 1560 - 1570
Morales, Luis de
La Anunciación
Óleo sobre tabla, Hacia 1565
Morales, Luis de
La Virgen de la leche
Óleo sobre tabla, Hacia 1565
Morales, Luis de
Cristo justificando su Pasión
Óleo sobre tabla, Hacia 1565
Morales, Luis de
La Virgen de los Dolores
Óleo sobre tabla, 1560 - 1570
Morales, Luis de

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