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Tomasich y Haro, Antonio

Almería, h. 1815 - Madrid, 1891

Fue hijo de Antonio Tomasich, natural de Spalatto (Split, Croacia) y Magdalena Haro. Después de 1819, la familia abandonó Almería para instalarse en Madrid cuando Fernando VII, por los méritos contraídos durante la guerra de la Independencia, nombró a su padre jefe de seguridad interna en la secretaría de Estado y Ministerio de la Guerra y, en 1828, de la Comandancia del Resguardo de Galicia.
Después de la muerte de Fernando VII, su padre inició contactos con el carlismo, lo que llevó a la familia a abandonar la capital francesa, donde se habían instalado a finales de 1828, para vivir en Vitoria y luego en Valladolid. Padre e hijo se unieron al ejército carlista, uno a las órdenes del general Alcalá Galiano, y otro a los voluntarios de Aragón, en las filas que mandaba el general Cabrera. Durante la primera guerra carlista (1833-40), al parecer el artista cayó herido. Finalizada la contienda, toda la familia pasó a Francia, donde permanecieron hasta la amnistía concedida por Isabel II en 1847.
Hasta 1843 no tenemos noticias, ni obras, que acrediten su actividad como miniaturista. Adquirió o perfeccionó su formación como retratista en París, junto al maestro François Edouard Picot. Su estancia fue breve, no más de seis años, ya que en 1846 está documentado en México, donde residió hasta 1855. Allí se dedicó de manera intensa a la miniatura participando, ininterrumpidamente, en las exposiciones organizadas por la Academia de San Carlos desde 1850 hasta su marcha. Durante ese tiempo le unió una gran amistad con el pintor Pelegrín Clavé y el escultor Manuel Vilar.
Su siguiente estancia fue en La Habana. Desconocemos hasta cuándo estuvo en Cuba pero, en 1862, se le documenta en Madrid, año en que obtuvo mención honorífica en la cuarta Exposición Nacional de Bellas Artes, a la que presentó ocho retratos y un estudio. A partir de ese momento, alternó su residencia entre Madrid y París, salvo en 1872 y 1873 que trabajó en Londres. En la capital francesa se casó con Léonie Barrès, condesa de Bertrand (1845-1919).
Participó en la Exposición Nacional de 1871 y 1876 y obtuvo tercera y segunda medalla; también lo hizo en la Universal de París de 1878, en la que representó a España con nueve miniaturas.
Isabel II le concedió el título de miniaturista de cámara en 1864 y, once años después, lo ratificó Alfonso XII. A diferencia de otros miniaturistas, no consta que mantuviera relación con la Academia de San Fernando.
El mejor miniaturista español del siglo XIX murió el 25 de octubre de 1891. Al día siguiente de su fallecimiento, El Imparcial publicó: "Un hombre de rarísimo mérito murió ayer casi desconocido, y sin casi, olvidado: Antonio Tomasich. Este hombre, que nada dice a la generación actual, ha sido nuestro primero y tal vez nuestro único miniaturista, y un verdadero prodigio en este dificilísimo arte. Tomasich, cuya miniatura de la gran trágica Raquel es una obra maestra, deja varias colecciones de miniaturas que el Estado no debe permitir que pasen a manos extranjeras. Tomasich, como buen artista español, muere pobre, y justo es que la crónica anote el suceso para que, además de pobre, no desaparezca entre la indiferencia general." (Espinosa, C.: Las miniaturas en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo del Prado, 2011).

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