Adoración de los pastores
1786. Lápiz rojo sobre papel verjurado, 333 x 225 mmNo expuesto
Los dibujos desempeñan una parte ineludible en el proceso de creación del grabado en la España ilustrada. Para obtener una estampa, el resultado final de un complejo proceso creativo y técnico, los grabadores se sirvieron del dibujo en distintos momentos de acuerdo con las necesidades específicas del trabajo. Ya sea como modelo, copia, medio de reducción, transferencia o verificación, los dibujos fueron empleados por los artistas para configurar unas imágenes que posteriormente eran grabadas en una lámina de cobre. A veces estos dibujos eran realizados por un artista diferente al que había de encargarse de abrir la lámina; en otros casos eran trazados por el propio grabador, responsable único del proceso. Por su carácter procesual y por la fragilidad del material, no siempre se han conservado estos dibujos; en muchas ocasiones se deterioraban o destruían. Frente al importante número de estampas que conocemos de este periodo, son sin embargo relativamente escasos los dibujos para grabar que han llegado hasta nuestros días.
En este contexto, es excepcional el conjunto de dibujos de Manuel Salvador Carmona, el grabador español más importante de España de la segunda mitad del siglo XVIII, bajo cuya tutela se formó en la Academia de San Fernando de Madrid una generación de grabadores que satisficieron la demanda de la cultura ilustrada. Su carácter sistemático le hizo conservar gran parte de los dibujos que realizó a lo largo de su carrera, desde su etapa formativa en París hasta los realizados con fines pedagógicos en su estudio para sus propios hijos. Este archivo, desperdigado tras su muerte, ha ido con el tiempo reuniéndose de nuevo en la Biblioteca Nacional y en el Museo del Prado a través de compras y legados diversos.
Este nuevo dibujo adscrito del Museo se incorpora a un conjunto que en su mayor parte procede del legado Fernández Durán (1931). En este caso se trata de un contradibujo, también conocido como contraprueba en la literatura artística del siglo XVIII, por ser un procedimiento frecuentemente empleado en el proceso de grabado. En esencia consistía en colocar una hoja de papel ligeramente humedecido en contacto con el dibujo y pasar ambos por el tórculo, de modo que, por la presión ejercida, parte del pigmento del dibujo pasaba a la hoja en blanco, obteniendo una imagen invertida y ligeramente más tenue con respecto al original. Este proceso de transferencia e inversión era el mismo que se empleaba para trasladar el dibujo para grabar a la lámina de cobre. De este modo, el contradibujo y la lámina tenían el mismo sentido y por tanto su utilidad radicaba en facilitar el trabajo del grabador sirviéndole de guía para abrir con el buril las líneas sobre el cobre.
De Carmona el Prado conserva La adoración de los pastores (D1357), primer dibujo del proceso de elaboración del grabado a partir de un dibujo original no conservado de su suegro, Anton Raphael Mengs, según consta en las menciones de autoría de la estampa. Este primer dibujo de Salvador Carmona sirvió a su vez para obtener un contradibujo conservado en la Biblioteca Nacional, repasado posteriormente a lápiz. Este ahora adquirido, de idénticas dimensiones, sin embargo presenta algunas diferencias que permiten documentar la existencia de otro dibujo preparatorio, no conocido, y que se debió utilizar en el complejo proceso de creación de un grabado.
Matilla, José Manuel, 'Manuel Salvador Carmona. Adoración de los pastores, 1786'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.89-91
