Bautismo de Cristo
Hacia 1667. Óleo sobre lienzo, 37 x 27 cmNo expuesto
Boceto preparatorio que se engloba dentro de un grupo de 30 obras relacionadas con el procedimiento pictórico de Murillo, al que pertenece también “Cristo entregando las llaves a san Pedro” (P8448).
Los bocetos preparatorios actuaban como un paso intermedio entre el dibujo y la ejecución de la obra final, permitiendo al artista ahondar en el estudio de la composición, el efecto de la luz y los colores. Partiendo de estos estudios en color, Murillo trabajaba en el lienzo definitivo con una gran soltura, prácticamente prescindiendo de un dibujo previo, e introduciendo nuevas modificaciones con respecto a lo planteado en el boceto a medida que pintaba, tal como demuestran los estudios técnicos realizados a las obras del pintor. A pesar de no haber sido concebidas como pareja, las composiciones de esta y el otro boceto mencionado están planteadas y resueltas de manera muy similar: las figuras tienen la misma escala y la composición es prácticamente especular, con una figura masculina semidesnuda, de pie, que avanza una pierna e inclinándose sobre otra arrodillada, mientras ángeles sobrevuelan la escena. Este esquema compositivo era familiar para el pintor sevillano, quien lo empleó numerosas veces a lo largo de su carrera para distintas temáticas, variando y adaptando la actitud de las figuras y la relación entre ellas en cada escena.
Esta pintura se considera el boceto preparatorio del gran lienzo del mismo tema, pintado para la Catedral de Sevilla hacia 1667. Murillo había trabajado en numerosas ocasiones para este templo, y este encargo, obtenido a través de su cliente y amigo el canónigo Justino de Neve, mayordomo de fábrica de la Catedral, sería su último trabajo para la institución metropolitana. El lienzo estaba destinado a situarse en la capilla bautismal, sobre otro trabajo suyo ejecutado más de una década antes, el gran San Antonio con el Niño. Murillo ya había abordado el tema del Bautismo hacia 1655 en un lienzo para el convento de San Leandro (Gemäldegalerie de Berlín). El haber tratado esta composición previamente, seguramente le facilitó plantear en el boceto todos los elementos de la nueva composición, colorido e iluminación con gran rapidez y seguridad, aunque logrando una composición distinta a la primigenia. A continuación, como era habitual en su práctica, Murillo no siguió de manera rígida la idea original del boceto, sino que introdujo modificaciones en el lienzo definitivo a medida que pintaba. Son evidentes algunos cambios en detalles menores, como la posición del ángel, y otros de mayor impacto para la lectura de la escena, como el aumento de la distancia entre los personajes.
La primera referencia sobre la procedencia de estos lienzos se encuentra en el siglo XIX, en la colección del cónsul general británico en Madrid, John Meade (h. 1775-1849). Meade fue uno de los mayores coleccionistas de arte español de su momento, con más de 500 obras de arte en su posesión, aproximadamente la mitad de las cuales eran de escuela española. Entre ellas, se contabilizaban 46 pinturas atribuidas a Murillo, incluyendo estos dos bocetos y otro más que representa al Arcángel san Rafael con el Pez (col. privada). La colección de Meade se dispersó en distintas ventas en Madrid en 1842, y en Londres en 1847 y 1851.
Cenalmor, Elena, 'Bartolomé Esteban Murillo. Bautismo de Cristo, h.1667. Cristo entregando las llaves a san Pedro, segunda mitad del siglo XVII'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2023, Madrid, Ministerio de Cultura, 2024, p.69-73