Candelero con forma de dama de corte
Hacia 1780. Pasta dura china.En exposición temporal
Durante el siglo XVIII, las porcelanas modeladas con forma de dama de corte gozaron de gran popularidad en Europa, especialmente entre las élites aristocráticas. Estas figuras servían como candeleros, combinando la función ornamental con un uso práctico. Comenzaron a exportarse a Europa en la segunda mitad del siglo XVIII, aunque su origen se remonta a las representaciones de la diosa de la misericordia, Guanyin, elaboradas durante el reinado de Kangxi (1662–1722), de las cuales conservan todavía ciertos rasgos, como las orejas alargadas propias de los bodhisattva (seres que buscan la iluminación para todos los seres humanos).
Data del reinado del emperador Qianlong (1736-1795), dinastía Qing (1644-1911). Fue elaborada en los hornos de Jingdezhen (provincia de Jiangxi) y decorada en el estilo de la familia rosa, caracterizado por el uso de esmaltes suaves y opacos en tonos rosados, conocidos en China como yangcai (colores extranjeros), ya que fueron realizados en China por influencia europea durante el reinado del emperador Kangxi.
La dama se representa con los brazos semi levantados y aparece ataviada con una túnica rosada de mangas anchas, decorada con motivos florales como la peonía, símbolo de belleza, el loto, asociado a la pureza, y hojas azules sobre un fondo ornamentado con pequeños círculos. Los pantalones rojos están decorados con nubes. Otros elementos distintivos son los diminutos zapatos de punta redondeada y un peinado realizado con un moño alto, horquillas de coral y perlas, modelado con una notable atención al detalle.
La figura se asienta sobre una roca horadada, considerada un símbolo mítico-religioso. Según la filosofía taoísta, representaba las montañas del paraíso donde residían los inmortales, además de ser una manifestación de la energía vital o qi congelado. Por último, el jarrón ornamentado con esmalte rojo y dorado está decorado con ramas de bambú, símbolo de resiliencia y fortaleza moral. Este tipo de iconografía ejerció una notable influencia sobre las manufacturas europeas, en especial Meissen, Chelsea, Sèvres, Viena o Nymphenburg, que adoptaron motivos similares en la producción de figuras galantes de inspiración oriental, adaptadas al gusto rococó de las cortes occidentales (Catalogado por Cinta Krahe, profesora de arte de Asia oriental, Universidad Autónoma de Madrid).