Cristo ante la multitud
Hacia 1668. Óleo sobre lienzo, 104,5 x 83 cmNo expuesto
Cristo, en lo alto de la escalera del Pretorio, es presentado por Pilatos ante la multitud, que se encuentra en la parte baja y reclama su castigo. La composición deriva en parte de una estampa de Jan Sadeler de 1582, y es semejante a la de uno de los cuatro grandes cuadros con temas de la Pasión que pintó Juan Martín Cabezalero para la Capilla del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera, en Madrid. Estas pinturas, a las que se comprometió por un contrato firmado en 1667, forman uno de los conjuntos pictóricos madrileños de esa década que aún perviven in situ; y por su ambición y variedad compositivas, y sus logros técnicos, sitúan a Cabezalero entre los artistas más prometedores de su generación.
Aunque los elementos básicos de la composición de este cuadro y el de la Orden Tercera son similares, existen, sin embargo, algunas diferencias llamativas, probablemente derivadas de sus distintas funciones y dimensiones. En general, en éste, los personajes de la zona inferior están a una mayor escala, y la distancia que mantienen entre Cristo y Pilatos es menor. Aunque se repiten gestos, indumentarias y fisonomías entre ambos cuadros, hay alguna excepción, como el personaje de rojo que cae debajo de Pilatos, que en el cuadro pequeño es barbilampiño y oculta la mayor parte de su rostro, y en el de la serie está barbado. Además de en la escala de los personajes y la distancia entre el grupo inferior y el superior, también hay diferencias en los elementos arquitectónicos: frente al sistema abalaustrado bajo el pasamanos del cuadro de la serie, en éste, el muro que limita la escalera y la zona por donde se asoma Pilatos es macizo; y mientras que el fragmento del palacio del fondo adquiere bastante desarrollo en aquél, en el del Prado es más reducido, y carece, por ejemplo, de la ventana y una de las pilastras que aparecen allí.
Hay, por supuesto, también diferencias en la técnica descriptiva, derivadas de lo muy distintos que son los tamaños, y de las funciones diferentes de ambas obras. El del Prado es más sintético, y tiene una técnica mucho más abreviada que el de la Orden Tercera.
El estudio técnico que se ha llevado a cabo por el Gabinete Técnico del Museo del Prado, permite afirmar que el cuadro pequeño es previo al grande, y que ambos están directamente relacionados. Así, alguna modificación que realizó el pintor en el curso de la ejecución del cuadro del Prado, ya está asumida en el de la Orden Tercera. Por ejemplo, la reflectografía muestra que el rostro de Cristo fue rectificado en busca de la misma fórmula que posteriormente fue adoptada en el cuadro de la Orden Tercera; y en el personaje arrodillado en primer término a la izquierda, la parte trasera de su turbante tenía en una primera redacción un desarrollo mayor. Cabezalero lo corrigió en la versión de pequeño tamaño, y así corregida aparece en el cuadro definitivo. Esa relación de dependencia entre ambos cuadros explica por qué en el pequeño hay zonas sin solucionar o concluir (como la parte inferior del palacio del fondo), y la redacción es casi abocetada (como se observa, por ejemplo, en el personaje más inmediato al espectador); mientras que en el grande aparecen cuestiones mejor resueltas, por ejemplo, el mencionado personaje vestido de encarnado bajo Pilatos, cuya fisonomía en el cuadro de la serie cuadra mejor con la del resto.
Por otro lado, la presencia de la firma sugiere que fue un cuadro que, más allá de su primera función instrumental como estudio preparatorio, tuvo una vida autónoma y pudo ser valorado en sí mismo.
Portús, Javier, 'Juan Martín Cabezalero. Cristo ante la multitud, h.1668'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.78-80