Danza de año nuevo
Hacia 1801. Entalladura [madera a la fibra] sobre papel japonés, 325 x 145 mmNo expuesto
Utamaro es una de las grandes figuras del grabado, y uno de los más prolíficos del siglo XVIII, ya que llegó a diseñar alrededor de dos mil estampas, al margen de libros y álbumes. Inició su carrera en la década de los setenta como alumno de Toriyama Sekien, pero hasta 1782, momento en el que empieza a trabajar con el editor Tsutaya Jilzaburo, no adopta el nombre de Utamaro. Se libera de una fuerte influencia de Kiyonaga y, teniendo como aliado a su editor, consiguieron desarrollar un estilo de estampa que ejerció una influencia notable en la mayoría de los artistas del momento: figuras elegantes y estilizadas, retratos de busto, miradas intimistas. Fue en los años noventa cuando comenzó a fijar su interés en el género de bijinga, introduciendo numerosas novedades que le llevaron a convertirse en líder indiscutible y en punto de referencia e inflexión dentro de la historia del grabado japonés. En esta obra Utamaro recoge una de las danzas y actuaciones que tienen lugar por las calles de Yoshiwara durante el festival de Niwaka, muchas de ellas improvisadas y realizadas por aficionados. Este festival se celebra en otoño, en el octavo mes del año y es frecuente que en los desfiles de carrozas y actuaciones las geishas se vistan como hombres. Hay una danza de teatro kabuki en la que el conejo de la luna salta desde su astro y danza, y ésta es probablemente a la que se alude. En el catálogo de la Exposición de estampas japonesas antiguas y modernas (1936) del Museo Nacional de Arte Moderno parece corresponderse con la pieza número 28, a la que se dio el nombre de Escena chusca. Utamaro realizó distintas series de este peculiar festival: Seiro Niwaka egao kurabe ni no kawari; Seiro Niwaka onna geisha no bu; Seiro Niwaka zensei asobi. La llegada de sus trabajos a Europa despertó inmediatamente la admiración, hasta tal punto que Edmond de Goncourt, que poseía, entre otras de sus obras, el álbum erótico titulado Canción de Almohada (1788), una de sus obras maestras, le dedicó la primera monografia que de un artista de grabado japonés se hizo en Europa: Outamaro, le peintre de Maisons vertes (1891) (Pilar Cabañas, en Cat. exp. Orientando la mirada. Arte asiático en las colecciones públicas madrileñas. Conde Duque, 2009. Madrid: Ayuntamiento, 2009, cat. 92, pp. 214-215).
Estampa de la era Kansei de Utamaro, editada por Iseya Magobei en la serie Seirô Niwaka (Festival de Niwaka en las casas verdes), que representa una danza del festival Niwaka de Yoshiwara. Realizado mediante la técnica de múltiple impresión de tacos de madera a color conocida popularmente como nishiki-e por sus efectos de viva policromía.Según nota manuscrita en el passpartout, la estampa procede de la antigua colección de Siegfried Bing, vendida en París en 1906. Adquirido a la Nippon Hanga Kyokai [Socidad de Pintores y Grabadores Japoneses] con motivo de la Exposición de estampas japonesas antiguas y modernas, mayo 1936, Madrid, Museo Nacional de Arte Moderno, por 396 pesetas. Sello redondo en tinta roja con número manuscrito a tinta negra: "ESTAMPES JAPONAISES / Musée d´Art et d´Histoire // 1936 / GENÈVE / No. 73"; Sello redondo en tinta violeta: "MUSEO NACIONAL DE ARTE MODERNO"; Sello redondo en tinta roja: "DOUANES / VI-G2 y Cruz de Suiza.
Catalogación actual de Ricard Bru con motivo de la publicación "Ukiyo-e en Madrid: las estampas japonesas del Museo Nacional de Arte Moderno y su legado en el Museo Nacional del Prado", Boletín del Museo del Prado, tomo XIX, 47 (2011) 154-171.