El arraigo de las costumbres
Hacia 1887. Madera, Latón, 82,5 x 29 cmDepósito en otra institución
Gaudínez representa la tremenda escena de un joven con lágrimas en los ojos que lleva un pequeño y sencillo ataúd abierto con el cuerpo sin vida de una niña de melena rizada, probablemente un familiar directo. La escena, que sería frecuente en la vida del campo en Filipinas, quizá visualiza los conflictos surgidos en las islas en relación con las epidemias de cólera tras la prohibición de los funerales de cuerpo presente y de la entrada de los cuerpos en los lugares de culto, así como la obligatoriedad de trasladar a los muertos por enfermedad contagiosa directamente desde la casa del fallecido al cementerio.
La pieza participó en la Exposición General de las Islas Filipinas de Ultramar, un certamen que pretendía dar a conocer la realidad de esa provincia de ultramar, en Madrid en el 1887 junto con otras ocho piezas del artista. Una vez concluida la exposición, pasó al recién creado Museo-Biblioteca de Ultramar. Por un error de transcripción, la obra se atribuyó erróneamente a Manuel Flores y así aparece al ingresar en el Museo de Arte Moderno de Madrid tras la extinción del anterior centro.
Azcue Brea, Leticia, 'Ciriaco Gaudinez y Javier. El arraigo de las costumbres'. Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.248 nº148