La celebración de una misa
Hacia 1500. Óleo sobre tabla, 61 x 32 cmSala 058A
La tabla muestra la celebración de una misa en el interior de una iglesia gótica, en cuyo fondo vidrieras de tracería gótica albergan figuras no definidas. El altar parece levantarse en el presbiterio inmediatamente tras el crucero. Está cubierto de brocado dorado y sobre él se sitúa un grupo de tallas policromadas representando el Calvario. Un sacerdote oficia misa y se dispone a la consagración alzando con ambas manos la hostia, en la que también puede apreciarse una representación de Cristo crucificado entre dos figuras, cabe presumir que la Virgen y san Juan. El pedestal dorado que soporta el Calvario tiene talladas en su parte frontal varias escenas enmarcadas en medio punto, pero su iconografía no es identificable al quedar ocultas tras un par de candeleros y el propio sacerdote. Un acólito tonsurado sujeta la casulla del oficiante, como es habitual en otras representaciones del mismo momento eucarístico.
Dos personajes asisten arrodillados a la misa. Uno reza, el otro levanta sus manos en un gesto de piedad. El primero, de cabello blanco y rizado, viste ricas ropas de apariencia oficial. De hecho, el corte de las mangas y el cuello a modo de capa coinciden con la indumentaria del consejero de la corte de Holanda Abel van Coulster (1477-1548) en un retrato de 1512 realizado por Jan Mostaert (h. 1475-1555/56), hoy en Bruselas (Koninklijke Musea voor Schone Kunsten, inv. 2935). La posibilidad de que el personaje en el cuadro del Prado sea consejero es muy sugerente. El segundo asistente, a la derecha, viste traje corto azul algo raído. De su cinturón penden una daga y una bolsa de dinero. En su boca abierta se aprecian los dientes, y tiene barba, algo infrecuente en el siglo XV. Pudiera tratarse de un vagabundo.
El cuadro tiene sugerentes vinculaciones formales con otras obras de Aert van den Bossche. El modo extraño en que sus piernas se cortan a la altura del tobillo por el borde derecho de la pintura puede tener un paralelo en el políptico de Van den Bossche. Hay además ciertas similitudes formales en el tratamiento de los pliegues en las telas del hombre de rojo y el acólito que asiste al sacerdote en la obra del Prado, simplificados en líneas rectas del mismo modo en que los trata Van den Bossche en otras figuras. Por último, hay que mencionar otras características formales propias de este pintor apreciables en los personajes de la obra del Prado. Por ejemplo, su tendencia a aplanar los puentes de las narices, trazándolas «a la griega», así como a presentarlas de perfil incluso en rostros en tres cuartos. También acostumbra a iluminar el labio inferior de sus figuras y pintarlas con la boca abierta mostrando los dientes. Los blancos y los reflejos de los ojos suelen ser muy asertivos y dominantes, las orejas son grandes y de estructura demasiado simplificada, y tiende a dividir los rostros de modo bastante marcado en áreas claras y oscuras, sin la suficiente modulación tonal. Todo ello permite considerar tentativamente que esta enigmática obra, hasta ahora anónima, haya sido realizada por Aert van den Bossche o su taller, alrededor de 1500.
Pérez Preciado, José Juan, Pintura flamenca del siglo XV en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.65-69 nº.4