El martirio de san Lorenzo
1622 - 1624. Óleo sobre lienzo, 195 x 261 cmSala 007A
El martirio de san Lorenzo, el único cuadro de Valentin de Boulogne que se conserva en el Prado, es una de sus obras más ambiciosas, ejecutada con toda probabilidad a mediados de la década de 1620. Representa el martirio del diacono Lorenzo (c. 225-258) que fue ejecutado en la parrilla por negarse a entregar al emperador Valeriano los tesoros de la Iglesia, que él había distribuido entre los pobres. Al personarse delante del prefecto Cornelio con un grupo de indigentes -visibles a la izquierda de la composición- declaró que aquellos eran en realidad los bienes de la Iglesia.
San Lorenzo aparece aislado en el centro de la composición, extendiendo su mano hacia el prefecto, en la que probablemente sea la anatomía masculina en la que Valentin más se esforzó en toda su carrera, un cuerpo que manifiesta una gran tensión muscular sin llegar a ser un desnudo apolíneo idealizado. Probablemente es la fiel representación de un modelo posando delante de él, siguiendo el proceso de trabajo establecido por Caravaggio y sus seguidores inmediatos en Roma. Los verdugos, dispuestos en una simetría de colores azules y rojos, adoptan posiciones de esfuerzo; unos traen carbón y leña y otros avivan las llamas debajo de la parilla en la que se realiza el martirio del joven diácono. Uno de estos sopla sobre el fuego con una caña, introduciendo en la representación de las llamas una nota de virtuosismo pictórico que recuerda lo que consiguió Caravaggio en la Negación de san Pedro (Nueva York, Metropolitan Museum of Art), o Ribera en su Martirio de San Lorenzo (National Gallery of Victoria, Melbourne) pintado unos años antes. El cuadro refleja el enorme empeño que puso el pintor en crear una escena compleja, con muchas figuras, en la que se transmite la sensación de un drama de carácter proletario, una escena urbana de opresión por parte de la autoridad con las consecuentes protestas y desorden público.
Valentin nació en Coulommiers, a unos 60 km al este de París, en una familia cuyos orígenes se sitúan en Boulogne-sur-Mer, en la costa del norte de Francia. Viajó a Roma posiblemente entorno a 1610 y allí se relacionó con otros pintores franceses y nórdicos en la zona popular entorno a Piazza del Popolo, siguiendo la estela de Bartolomeo Manfredi, el discípulo más cercano a Caravaggio. Su repertorio está formado principalmente por escenas de taberna o reuniones de músicos, pero también realizó retratos, pinturas alegóricas o religiosas, e incluso un importante retablo para la basílica de San Pedro (Roma, Musei Vaticani). Se mantuvo fiel al lenguaje tenebrista hasta su prematura muerte en 1632, cuando la pintura caravaggista ya no estaba en boga.
El martirio de San Lorenzo aparece citado por primera vez en las colecciones reales españolas en 1666, en el Alcázar de Madrid, atribuido a Nicolas Poussin (1594-1665) con una alta valoración de 400 ducados de plata. Junto a él se encontraban dos obras más con la misma atribución (y seguramente también de Valentin), un Cristo echando los mercaderes del Templo y una Última Cena. Estos dos lienzos fueron destruidos en el incendio que devastó el Alcázar a finales de 1734 y sólo sobrevivió el Martirio de San Lorenzo. No sabemos a través de qué canal llegaron a la corte pero podemos especular que el conjunto fue adquirido en Roma por algún embajador o noble español como regalo al monarca para decorar las salas del Alcázar o del nuevo Palacio del Buen Retiro.
Finaldi, Gabriele, 'Valentin de Boulogne. The Martyrdom of Saint Laurence'. Italian masterpieces from Spain's royal court, Museo del Prado, National Gallery of Victoria Thames & Hudson, 2014, p.132