El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás
La actriz doña María Guerrero como La dama boba
Sorolla y Bastida, Joaquín
Cerrar Continuar a ficha de la obra

Sorolla y Bastida, Joaquín

Valencia, 1863 - Cercedilla, Madrid, 1923

Miniatura autor

Formado en sus años más tempranos con el escultor Cayetano Capuz, estudió desde 1878 en la Academia de San Carlos de Valencia, donde sus maestros Gonzalo Salvá (1845-1923) e Ignacio Pinazo le introdujeron en la pintura al aire libre. Al comienzo de los años ochenta viajó a Madrid y estudió la obra d ...

Ver ficha de autor

La actriz doña María Guerrero como La dama boba

1906. Óleo sobre lienzo, 131 x 120,5 cm.

Este retrato, pintado por Sorolla a la que fuera su gran amiga y vecina María Guerrero, es seguramente el mejor y más expresivo testimonio de la verdadera obsesión que la eximia actriz mostró durante toda su vida por su propia imagen, haciéndose retratar desde su infancia por varios de los más famosos pintores de su tiempo. Esta voluntad se vio favorecida ya en el seno familiar por la amistad de su padre, el decorador Ramón Guerrero, con muchos de estos artistas, educando a su hija en un ambiente culto y erudito, que incluía clases de idiomas y declamación. Así, María Guerrero creció en un ambiente intelectual y sensible hacia el mundo de la pintura, que estimularía a la actriz su afición por querer inmortalizar su imagen en las distintas etapas de su trayectoria y en los algunos de los papeles que le dieran mayor renombre en la escena. Así, el malagueño José Vallejo (1821-1882) y el valenciano Emilio Sala (1850-1910) la pintarían siendo todavía niña, y Raimundo de Madrazo la retrató en 1897 en su papel de Doña Inés. Al final de su vida sería retratada además por otros afamados pintores como Anselmo Miguel Nieto (1881-1964)5, Daniel Vázquez Díaz (1882-1969)6 o Ricardo Baroja (1871-1953). Así, Guerrero posó para los pinceles de Sorolla en la plenitud de su fama como la más grande actriz española de su tiempo en este soberbio retrato, que la representa en este caso en el rol de Finea, protagonista de la inmortal comedia La dama boba, escrita por Lope de Vega en 1613, que sería también uno de los papeles emblemáticos en la carrera de la actriz, con el que cosechara legendarios éxitos tanto en España como en Argentina. El mismo año en que Madrazo pintara a la actriz en su papel de la Doña Inés del Tenorio, Sorolla realizó una primera versión del presente retrato, cuando María Guerrero contaba veintinueve años, con un tamaño más reducido, presentándolo entonces a la Exposición Nacional de 189710. Nueve años después el artista lo reharía por completo sobre este primer lienzo, que amplió hasta el formato más cuadrangular que hoy presenta, muy utilizado por Sorolla en otros retratos de ese mismo momento. Así, añadió a la tela original sendas bandas horizontales en sus bordes inferior y superior, perfectamente visibles en la actualidad, superando con mucho en su deslumbrante calidad pictórica los resultados de la primera versión, conocida a través de fotografía. En ella, María Guerrero aparecía con rostro serio y más joven, sentada en un sillón frailero, cuyo respaldo asomaba tras su figura, ante el fondo impreciso de un salón, con paredes de alto zócalo de cuarterones. Después, Sorolla rehízo totalmente tanto el rostro de la actriz como su vistoso traje, ampliando sustancialmente su guardainfante y transformando también el fondo, que ambientó en el interior de una sala en la que aparece sentado su esposo, igualmente caracterizado para la obra en el papel de Rufino, profesor de Finea, sosteniendo un libro en las manos. Igualmente, sobrepuso la fecha de 1906 a la anterior de 1897 que figuraba en la inscripción de la esquina superior izquierda, junto al escudo de armas de la actriz. La recreación de la moda del reinado de Felipe IV en esta caracterización de María Guerrero da una vez más la oportunidad a Sorolla para rendir su particular homenaje a la pintura de Velázquez, haciendo gala de su profunda asimilación de la plástica velazqueña aplicada a su propia maestría pictórica en el despliegue del vestido, de extraordinaria riqueza cromática a base de rosas, carmines y blancos, que remiten de inmediato al retrato de La infanta doña Margarita. Así, Sorolla resuelve el traje con una libertad absoluta de trazo, desenvuelto y vibrante, y una jugosidad de materia de asombrosa modernidad, que corresponde por lo demás a la etapa más rotunda del maestro valenciano como retratista, logrando captar en el lienzo con una vivacidad palpitante toda la intensidad expresiva del característico rostro de la actriz, que tanta fama diera por su fuerza dramática a esta gran dama del teatro español. Por otra parte, este retrato viene a suponer el testimonio más elocuente del papel crucial que desempeñó el Museo del Prado en el descubrimiento y admiración por Sorolla de la pintura de Velázquez. En este sentido, resultan especialmente elocuentes las propias palabras del artista, que expresan con toda claridad su especial intención puesta en esta obra: «Yo le pedí a María que me dejara hacerle este retrato, que he pintado para que después vaya al Museo del Prado. Porque es lo que yo le digo a María:Tú deberías estar en el Museo, y conviene que estés pintada por mí y sea ésta una de las obras mías que queden allí”. No es extraño pues que Sorolla quisiera destilar en él lo mejor de su arte, intentando emular al «maestro entre maestros» con quien, en sus anhelos, quería compartir vecindad con este retrato en los muros del Prado; deseo que finalmente llegaría a cumplirse. María Guerrero había llegado a cuajar una gran amistad con Joaquín Sorolla, que se estrechó aún más al convertirse en vecinos tras construirse éste su última casa, hoy convertida en Museo Sorolla. Así, la actriz su ministraría al artista trajes de su vestuario para algunos de sus retratos, según comenta el propio Sorolla en carta a su esposa Clotilde, datada en el primer semestre de 1907: «Llegué a casa antes que los criados, cené cualquier cosa y me fui a ver a María Guerrero, para ver si tenía un traje que necesito para uno de los retratos para América, ella quedó encargada de arreglarlo y me dio muchos recuerdos para vosotros». Instalado ya en su nueva residencia, pediría permiso de la actriz para dar luz a su estudio a través de un ventanal abierto a su parcela: «Estoy contento pues María permite haga la ventana sobre su jardín, me refiero a la Guerrero, estoy pues salvado por ahora». En una fotografía publicada en la revista La Esfera en 1928 con motivo de su necrológica, aparece María Guerrero ataviada con este mismo traje, con mínimas variantes en su aderezo; modelo que mantendría en sucesivas versiones del vestido empleado por la actriz para este papel. ( Texto extractado de: Díez J.L., Joaquín Sorolla, Madrid: Museo del Prado, 2009, págs. 355-358)

Multimedia

Ficha técnica

Número de catálogo
P04647
Autor
Sorolla y Bastida, Joaquín
Título
La actriz doña María Guerrero como La dama boba
Fecha
1906
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Dimensión
Alto: 131 cm.; Ancho: 120,5 cm.
Procedencia
Adquirido a Carlos Díaz de Mendoza, hijo de la retratada, para el Museo de Arte Moderno, 1933.

Bibliografía +

Museo Nacional del Prado, Catálogo de las pinturas del siglo XIX, Ministerio de Cultura, Madrid, 1985, pp. 248.

Puente, Joaquín de la, Pintura Española del Siglo XIX. Catalogo, [s.n], Moscú, 1987.

El mundo literario en la pintura del siglo XIX del Museo del, Centro Nacional de Exposiciones y Promoción Artística, Madrid, 1994, pp. 218.

Signos: Arte y Cultura en Huesca : de Forment a Lastanosa, siglos XVI-XVII, Gobierno de Aragón, Diputación de Huesca, Huesca, 1994.

Museo Nacional del Prado, Maestros de la pintura valenciana: del siglo XIX en el Museo, Museo Nacional del PradoAutoridad Portuaria, Madrid, 1997.

El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2007, pp. 370/ lám.90.

Joaquín Sorolla : 1863-1923, Museo Nacional del Prado, 2009, pp. 355-358.

Exposiciones +

Joaquín Sorolla (1863-1923)
Madrid
26.05.2009 - 13.09.2009

El Siglo XIX en el Prado
31.10.2007 - 20.04.2008

Centenario del homenaje de Valencia a Sorolla y Belliure
Valencia
20.06.2000 - 03.09.2000

El 98 en Madrid
Madrid
01.01.1998 - 15.06.1998

Maestros de la pintura valenciana del siglo XIX en el Museo del Prado
Valencia
25.11.1997 - 25.01.1998

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Las Palmas de Gran Canaria
20.04.1995 - 17.05.1995

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Santa Cruz de Tenerife
10.03.1995 - 10.04.1995

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Sevilla
31.01.1995 - 28.02.1995

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Murcia
16.12.1994 - 22.01.1995

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
San Sebastián
11.11.1994 - 11.12.1994

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Valladolid
17.09.1994 - 30.10.1994

El mundo literario en la pintura del S. XIX en el Museo del Prado
Toledo
21.07.1994 - 12.09.1994

Pintura española del siglo XIX: de Goya a Picasso
San Petersburgo
05.04.1987 - 08.06.1987

Pintura española del siglo XIX: de Goya a Picasso
Moscú
25.02.1987 - 01.04.1987

Ubicación +

Sala 060A (Expuesto)

Expuesto
Fecha de actualización: 21-10-2016 | Registro creado el 28-04-2015

Más obras de Sorolla y Bastida, Joaquín

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba