La Asunción de la Virgen
Hacia 1700. Óleo sobre lienzo, 188 x 149 cmDepósito en otra institución
Aparte de su interés formal y estético, es obra muy interesante desde un punto de vista iconográfico, ya que funde en uno solo el tema de la salida del sepulcro de la Virgen y su asunción o elevación al cielo, sin las figuras de los apóstoles que habitualmente presencian este acontecimiento. Además, el artista concibe el sepulcro a manera de una gran urna funeraria cerrada, convirtiéndolo en peana o soporte desde el que se eleva la Virgen, la cual, según asciende en el aire, derrama una cascada de rosas. Los modelos de los tres ángeles mayores proceden de Claudio Coello, pero la composición general tiene antecedentes en la pintura flamenca, aunque se ha abreviado tan considerablemente que al concentrar todo su interés en el grupo de la Virgen, cómodamente sentada sobre el trono de nubes, se ha transformado su fuente de inspiración. La sensación escenográfica obtenida con el rompimiento de nubes, las revoloteantes figuras de ángeles y la pequeña catarata de cabezas de querubines domina toda esta composición. El dinamismo barroco se halla perfectamente conseguido con una gran parquedad de medios: el desgarramiento de las algodonosas nubes, el contraste de oscuro contra claro, la sensación de torbellino helicoidal de las figuras y la fuerte diagonal de los brazos de la Virgen, bastan para obtener una bellísima y refinada imagen mariana plenamente barroca.
Pintores del Reinado de Carlos II, Madrid, Museo del Prado, 1996, p.80