La lamentación ante Cristo muerto
Hacia 1490. Óleo sobre tabla, 84 x 78 cmSala 058A
La obra representa la Lamentación ante Cristo muerto. Tras ser bajado de la cruz, su cuerpo yace en primer plano, tendido en parte sobre el manto de María y en parte sobre el suelo desnudo. Es una figura de gran expresividad, con sus manos agarrotadas y de una extrema delgadez, sus costillas muy marcadas y el rostro cadavérico. Las heridas de su martirio, tanto la lanzada del costado como las de los clavos en manos y pies, son evidentes e incluso se aprecian cortes en las rodillas, aunque sin presencia de sangre. Sin embargo, no hay signos de las lesiones sufridas durante la flagelación ni aparece la corona de espinas. En segundo plano, María, arrodillada y sostenida por san Juan, se compadece y sufre la pérdida de su hijo. Al lado, otra figura, con un gesto de dolor, podría no ser Magdalena como sería lo habitual, pues no lleva ningún elemento característico, como el tarro de ungüento o algún objeto lujoso que la identifique, como joyas, y tan solo cubre su cabeza con un velo. Al fondo a la derecha, sobre un montículo representando el Gólgota, se ve la parte inferior de la cruz clavada en el suelo y de dos escaleras a sus lados. Más atrás, hacia la izquierda está Jerusalén, cuyos imaginativos edificios surgen entre árboles y montañas. Uno de ellos, una característica torre semicircular, se encuentra en otras obras del mismo artista.
La Lamentación se ilustraba de manera completa en un tríptico, del cual la del Prado era la tabla central y las laterales las que hoy se conservan en el Suermondt-Ludwig Museum de Aquisgrán. Pese a ingresar en el Museo como obra de escuela hispanoflamenca, la tabla recibió pronto la atribución al Maestro de la Virgo inter Virgines. Muchas características estilísticas de la obra del Prado justifican su adscripción al Maestro de la Virgo inter Virgines. La principal es el exacerbado expresionismo y patetismo de sus figuras, habitual en su producción y que queda aquí plasmado de modo evidente en el Cristo. Pero también es distintivo el abombamiento de las cabezas femeninas, y, en especial, la presencia de un particular edificio en el paisaje, de planta semicircular y tejado cónico, que aparece en la mayoría de las pinturas vinculadas a él, a modo de firma, aquí visible justo sobre la cabeza de san Juan.
La Lamentación del Maestro de la Virgo inter Virgines del Prado tiene elementos de gran calidad técnica. Es llamativa la manera de resolver pictóricamente las heridas: una pincelada de base oscura, roja en el caso de las heridas con sangre, sobre la que el artista aplica otra clara de blanco o de azul más intenso. Hay toques de luz en las uñas de pies y manos de Cristo y en las lágrimas de algunas figuras.
Pérez Preciado, José Juan, Pintura flamenca del siglo XV en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.284-290 nº.37