La Virgen y el Niño con santa Isabel y san Juan
Tercer cuarto del siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 127 x 166 cmNo expuesto
Esta sacra conversación, concebida con un cerrado esquema de tradición renacentista, y con unos modelos humanos directamente inspirados en los utilizados por Alonso Cano, presenta un cierto grado de inmediatez o familiaridad espontánea por la manera en que se relacionan entre sí las distintas figuras. San Juanito se acerca a besar la mano de su primo el Niño Jesús, mientras la madre de aquél expresa con sus manos su relación familiar, seguramente para evitar que, dada su edad avanzada, su figura sea confundida con la de Santa Ana.
Es precisamente en esta figura de Santa Isabel, derivada de la Santa Ana o la Santa Isabel del retablo de Getafe (Madrid), y en la del Niño donde se halla el mayor punto de acercamiento al arte de Cano, en tanto que el rostro de la Virgen se asemeja más a modelos rafaelescos y hasta murillescos. No obstante, el colorido es también absolutamente canesco, y en el gusto por el paisaje, los elementos accesorios o en la elegancia de las manos de María se hallan la misma admiración por los originales del maestro granadino. El modelo de esta María recuerda bastante al de la Virgen apareciéndose a San Bernardo (Granada catedral e iglesia de San Juan de los Reyes).
La falta de esponjosidad técnica, habitual, sin embargo, en Cano, así como cierto envaramiento en las anatomías infantiles y la sequedad de rasgos en las figuras, obligan a considerar esta obra como original de Bocanegra, por otra parte su mejor y más fiel discípulo, pudiéndose considerar su cronología dentro de la etapa central de la producción de este artista.
Fue adquirido en 1873 a doña María del Carmen Cabrero de Larrañaga. En la curia eclesiástica de Granada existe una mala copia firmada por Narcisa Careaga (Texto extractado de Urrea, J.: Pintores del reinado de Carlos II, 1996, p. 104).
Pintores del Reinado de Carlos II, Madrid, Museo del Prado, 1996, p.nº38