Llegada de Herminia a la cabaña de los pastores
Primera mitad del siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 218 x 280 cmDepósito en otra institución
La pieza se inspira en uno de los pasajes más populares de la Gerusalemme liberata de Torquato Tasso, extraído de los primeros versos del séptimo canto de la obra, en el que se explica cómo la joven princesa musulmana, enamorada del soldado cristiano Tancredo, intenta pasar al campamento enemigo disfrazada de soldado, pero es ahuyentada por los enemigos y, mientras escapa asustada del campo de batalla, se encuentra con unos pastores.
La manera de presentar el paisaje, la fisonomía de las figuras y los colores brillantes de la paleta de este cuadro evocan la producción de artistas boloñeses de la primera mitad del siglo XVII, unos pintores que a menudo se dedicaron a representar los temas de la Gerusalemme liberata. Tras la errónea atribución del cuadro a Francesco Solimena en los inventarios de la Colección Real durante el siglo XIX, Antonio Vannugli recondujo la atribución del lienzo a Luigi Scaramuccia y reconstruyó su historia en su estudio dedicado a los cuadros de la colección de Giovan Francesco Serra di Cassano (1609-1656), general de Felipe IV y propietario de un importante conjunto de pinturas expuestas en su palacio de Milán.
El cuadro estaba, de hecho, atribuido al perusino Luigi Scaramuccia (1616-1680), discípulo de Guido Reni y el Guercino, en un antiguo listado de pinturas en venta procedentes de la casa de los Serra y publicado por Giuseppe Campori en 1870: “Quadro grande dell’istoria d’Erminia descritta dal Tasso guando s’incontró col vecchio che custodiva il Gregge con li tre putti in atto di cantare e suonare li loro stromenti pastorali, di mano del Perugino Luigi Scaramuccia allievo di Guido Reni”.
De los cuarenta cuadros enumerados en este listado, se escogieron dieciocho que se destinaron a la decoración de los espacios de El Escorial -donde se enviaron seis- y del Alcázar de Madrid -donde se mandan once, entre los que también se encuentra la Herminia de Scaramuccia-. La compra fue efectuada por el virrey de Nápoles Gaspar de Bracamonte, conde de Peñaranda, poco antes de su regreso a la corte, en septiembre de 1664.
Giovan Francesco Serra, descendiente de dos importantes familias genovesas, los Serra y los Spinola, se había educado en la corte, y sucesivamente había luchado en Italia bajo las órdenes del marqués de Leganés, uno de los coleccionistas más importantes de pinturas de la época. Estas dos experiencias pudieron haber marcado sus intereses artísticos y sus adquisiciones, como refleja un análisis de conjunto de sus piezas.
David García Cueto destacó que era sorprendente que, entre las numerosas pinturas de artistas reconocidos en la corte de Felipe IV presentes en el listado de los cuadros de los Serra, se escogiera una pieza de un pintor aún vivo y nada conocido en España como era Scaramuccia. Y la sorpresa es todavía mayor si se consideran los pequeños problemas de Scaramuccia con la maquetación de la escena y la escala de proporciones de las figuras, en contraste con la calidad de piezas que se encontraban en el mismo lote, como el Hipómenes y Atalanta de Guido Reni (P3090) o la Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci (P2631). Esta última pieza demuestra la proximidad entre Scaramuccia y la casa de Serra, ya que se conoce un grabado al aguafuerte y buril, a partir de su composición, firmado por Scaramuccia como “Luigi Perugino” en enero de 1655 (G5911). En la dedicatoria del grabado, dirigida a Nicoló Simonelli, importante revendedor y agente de arte de la Roma del Barroco, Scaramuccia se refiere a una “virtud enamorada de las obras de Carracci” que el artista y Simonelli tenían en común, una pasión que se aprecia claramente en la Llegada de Herminia a la cabaña de los pastores.
El elemento natural del cuadro del Prado proviene de Annibale Carracci y del Guercino, pero su composición es sin duda original del artista. Según Vannugli, Scaramuccia realizó la obra por encargo directo de los Serra en los años en que el general se encontraba en Milán para dirigir las operaciones del ejército en la zona del Piamonte, es decir, entre 1646 y 1652. Scaramuccia, después de formarse en Roma y Bolonia, se trasladó a finales de los años treinta a Milán, donde desarrolló buena parte de su carrera. Allí pintó cuadros de altar para distintas iglesias, como la Santa Bárbara de la iglesia de San Marco, la obra más cercana, por cronología y gestualidad de las figuras, a nuestro cuadro.
Mauro, Ida, 'Luigi Scaramuccia. Llegada de Herminia a la cabaña de los pastores', Edicions de la Universitat de Barcelona, 2022, p.p187-191 nº5