Magdalena penitente
1579. Óleo sobre lienzo, 130 x 94 cmNo expuesto
María Magdalena se elevó en la espiritualidad de la Contrarreforma como un paradigma de rigor penitencial tras una vida pecaminosa. Aunque puede haber variaciones en su representación, aparece siempre reflejada como una mujer joven y hermosa que renuncia al mundo terrenal para concentrarse en una vida de mortificación y meditación. El asunto era propicio para mostrar la sensualidad del cuerpo semidesnudo de la santa en contraste con el árido paisaje de su retiro. El modelo era tan contundente que no es extraño que representaciones de la Magdalena se encuentren en numerosos conventos de clausura donde, sobre todo mujeres, podían encontrar una referencia para aliviar los encierros monásticos.
El pintor Luis de Carvajal (1534-1607) se ligó al monasterio de El Escorial entre los años 1579 y 1590, periodo de gran actividad pictórica en la fundación de Felipe II. Tras la muerte de Navarrete el Mudo en 1578, la llegada de artistas italianos y españoles, principalmente de la cercana Toledo, fraguó un modelo de pintura que, bajo la mediación espiritual del Concilio de Trento, definió en España los modelos artísticos esenciales hasta buena parte del siglo XVII. Carvajal fue hermano menor del escultor Juan Bautista Monegro, hombre de sólida formación y excelentes influencias que seguramente animó a Carvajal a viajar a Roma. En la ciudad papal, encontró la ayuda de Marcello Venusti, un pintor de los llamados "manieristas reformados" que, junto a Sermoneta, Muziano o Pulzone, consolidó en Carvajal un tipo de pintura que enlazaba bien con las tendencias contrarreformistas: la pintura se concebía como un instrumento de la expresión religiosa, donde la claridad compositiva y el verismo narrativo debían estar por encima de las cuestiones meramente formales. En 1579 comenzó a trabajar para el Rey, y la oportunidad de conocer la pintura y los pintores que se vincularon a El Escorial explican la influencia que en él ejercieron otros notables italianos, principalmente Cambiaso o Federico Zucaro. De este último se ha dicho que puede percibirse un sentido similar del paisaje en relación con este lienzo de la Magdalena, pero que puede también relacionarse con la sensualidad atmosférica de Tiziano. La obra se fecha en 1579, cuando Carvajal inicia su vinculación con el monasterio de San Lorenzo. La tela colgó en el claustro de la enfermería y a principios del siglo XIX fue recogida por el gobierno francés para ser llevada a París. A su vuelta pasó a formar parte de las colecciones del Museo del Prado. Obra fechada y firmada con las inicia-les del pintor en el ángulo inferior derecho.
Esplendores de Espanha de el Greco a Velázquez, Río de Janeiro, Arte Viva, 2000, p.192