Proyecto de monumento para el Jueves Santo
Hacia 1700. Aguada gris, Lápiz negro, Tinta parda, Pluma sobre papel verjurado, 630 x 284 mmNo expuesto
Este dibujo constituye un excepcional documento gráfico de cómo eran los monumentos que cubrían los altares de las iglesias durante la Semana Santa, desde el Jueves Santo, para ocultar la hostia consagrada. Los más importantes estaban formados por una estructura desmontable de madera a la que se incorporaban lienzos y esculturas, de madera o pasta, que recreaban un escenario arquitectónico y decorativo fingido, a modo de trampantojo. Su carácter desmontable permitía guardarlos y reutilizarlos en años sucesivos. Pero el carácter efímero, y el cambio de los gustos decorativos, hizo que, aunque fue una práctica generalizada en España desde el siglo XVII, tan solo se conservan escasos ejemplos, casi todos ya del siglo XVIII y XIX, en pequeñas iglesias, y fundamentalmente lienzos a modo de telón.
Unos pocos dibujos permiten hacerse una idea de cómo fueron estos monumentos del barroco. Teniendo en cuenta que debían cubrir un espacio arquitectónico, los monumentos, a modo de telón, recreaban otra arquitectura fingida, en la que se podían permitir excesos decorativos y transparentes, que la realidad constructiva no permitía habitualmente por su elevado coste. Estas arquitecturas fingidas se decoraban profusamente con elementos escultóricos tridimensionales, o pintados, con figuras alusivas a la Pasión y la Eucaristía. En este caso son por ejemplo bien visibles, comenzando por la parte superior, la cruz portada por ángeles, el sagrario y en la parte inferior un Cristo yacente. Un detalle muy destacable es el de la figura de este Cristo, semejante a los modelos de Gregorio Fernández, presentes en Madrid en El Pardo y el Monasterio de la Encarnación, por lo que podría situarse este proyecto en la órbita de los trabajos realizados para la monarquía. Es precisamente este elemento uno de los más singulares del dibujo, pues se presenta en un espacio abovedado, abierto al fondo al monte Gólgota, y en primer plano un soldado reclinado durmiente, que sirve de elemento de enlace al espectador. Arcos, balaustradas, cartelas y figuras femeninas de Virtudes completan una profusa decoración que nos sitúa en los últimos decenios del siglo XVII.
El dibujo, muy gastado por el uso, como es tan frecuente en los de esta época, que sirvieron como parte de un proceso creativo y después debieron ser reutilizados en los talleres artísticos, presenta solamente la mitad izquierda de la composición, algo habitual en los proyectos decorativos arquitectónicos de la época, ya que la otra mitad debería ser simétrica. Esto demuestra la economía de medios que se aplicaba en estos dibujos de eminente carácter utilitario: debían servir para la aprobación del proyecto y su posterior ejecución. Realizado en un formato excepcionalmente grande, está trazado inicialmente a lápiz, sobre el que se superpone la pluma y en determinadas partes, una aguada agrisada para dar el sombreado en las zonas de más volumen.
En el momento de su venta, el dibujo estaba adscrito por Ángel Rodríguez Rebollo a Teodoro Ardemans (Madrid, 1661-1726), cuya atribución mantenemos a falta de otra que por el momento nos permita situarlo con mayor precisión. En cualquier caso, corresponde a la estética de finales del siglo XVII y principios de XVIII, y se puede relacionar con los proyectos decorativos de Francisco Rizi o del propio Ardemans.
Matilla, José Manuel, 'Atribuido a Teodoro Ardemans. Proyecto de monumento para el Jueves Santo'. en: Memoria de actividades 2021 Museo Nacional del Prado, Ministerio de Cultura y Deporte, 2022, p.46-48