Un religioso mercedario predicando a cardenales y obispos
Siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 207 x 167 cmDepósito en otra institución
El argumento de esta interesante composición se encuentra sin identificar con claridad, ya que lo representado -la predicación a un grupo de cardenales y obispos- no encaja directamente dentro de las biografías de los santos mercedarios más populares, tales como San Pedro Nolasco, San Ramón Nonato, San Raimundo de Peñafort o San Pedro Armengol. En la hagiografía de esta orden el único que sobresalió por sus dotes de predicador fue San Pedro Pascual (Valencia 1220-Granada 1300), que poseyó una gran capacidad intelectual. Antes de su ingreso como mercedario (1250) estudió el doctorado en teología en París, siendo compañero de San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino. Posteriormente dirigió la educación de don Sancho, hijo de Jaime I. Aunque declinó el nombramiento para el obispado de Toledo acabó aceptando el de Jaén (1296), y murió decapitado cuando se hallaba prisionero de los musulmanes.
La reunión de cinco cardenales y cuatro doctores, sentados en dos bancos paralelos para escuchar la palabra del mercedario, no deja de ser muy atrevida. Colocados la mitad de los oyentes de espaldas esta circunstancia le permite al autor una serie de violentos contraluces y un lenguaje de gestos que dinamizan fuertemente la escena presidida por el ímpetu de las teorías del predicador.
No se puede por menos de evocar el nombre de Francisco Herrera El Mozo y poner en relación algunas de estas figuras, junto con sus inestables actitudes, con las que aparecen en la parte inferior de su San Hermenegildo (P00833) o con los doctores de su Triunfo del Sacramento en la catedral de Sevilla (Texto extractado de Urrea, J.: Pintores del reinado de Carlos II, Museo del Prado, 1996, p. 52).