Una quimera
1590 - 1610. Toques de lápiz, Aguada parda, Albayalde, Pluma sobre papel amarillento, 323 x 424 mmNo expuesto
En la mitología griega, la Quimera era un monstruo femenino que lanzaba fuego por la boca, con la parte delantera de un león, el centro de una cabra y la trasera de un dragón. Según la leyenda, era hija de Tifón y de Equidna, y tenía tres cabezas, una de cada uno de los animales que la componían. En el presente dibujo, el dragón va lanzando llamaradas por la boca. La Quimera, que causaba grandes estragos en Licia y en los países colindantes, fue finalmente aniquilada por Belerofonte, que montado en el caballo alado Pegaso disparó al monstruo sus flechas desde el aire.
Este impresionante dibujo, sobrecogedor al tiempo que decorativo, estaba antiguamente catalogado como anónimo italiano del siglo XVI. Sin embargo, el acabado a pluma y aguada y la meticulosa ejecución apuntan hacia la obra de Jacopo Ligozzi, famoso por su destreza para conseguir efectos de miniatura en sus dibujos. Además de la exacta descripción de los detalles, como las melenas del león y las escamas de las patas y alas del dragón, el artista ha resaltado los ojos de los tres animales y los colmillos del león con pigmento dorado.
Entre los paralelismos más próximos que se pueden establecer entre el presente dibujo y la obra autógrafa de Ligozzi, se encuentra el diseño Paisaje rocoso con un gran árbol y una celda de ermitaño, también muy acabado, conservado en la Fundación Custodia, Institut Néerlandais, Paris (inv. núm. 5468; Byam Shaw, 1983, I, núm. 37; Poppi, 1992, p. 83, bajo el núm. 31, fig. 46). El dibujo de París es un dibujo preparatorio, con la imagen en el mismo sentido, para el grabado de Raffaello Schiaminossi que se incluye en una serie de estampas, a partir de composiciones de Ligozzi, que ilustran la Descrizione del Sacro Monte della Vernia, de Lino Moroni, publicado en Florencia en 1612. La ejecución del tronco y del follaje del árbol en el dibujo de París tiene la misma textura y el mismo efecto de claroscuro que la piel del monstruo de este dibujo.
El dibujo del Prado puede también haber sido realizado teniendo en la memoria un grabado, aunque no ha sido posible localizar la estampa correspondiente (Texto extractado de Turner, N.: Dibujos italianos del siglo XVI, Museo Nacional del Prado, 2004, p. 144).