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Bicentenario <Atrás
El Prado efímero

Billetes de lotería. Arte con suerte

El día 10 de diciembre de 1763 se celebró en Madrid el primer sorteo o extracción de la Real Lotería. Carlos III, el monarca que antes había gobernado Nápoles, mandó venir al director de la lotería napolitana con todo lo necesario para poner en marcha esta gran empresa. El rey constituyó su Real Hacienda como garante de la Lotería y decretó que las ganancias se dedicasen a “Hospitales, Hospicios y otras Obras Pías y Públicas”. En esta primitiva lotería, el jugador escogía los números a los que deseaba apostar entre un total de noventa, de los que resultaban premiados cinco. Para jugar había que dirigirse a un postero que anotaba en un libro la apuesta y entregaba a cambio un rescuentro o recibo hasta que la Real Lotería imprimía el pagaré. El rescuentro y el pagaré eran cédulas de papel que garantizaban la participación en el juego, pero su reducida vida útil les restaba, en principio, mayor interés.

En 1812, durante la Guerra de la Independencia, nació en Cádiz, como un medio para recaudar fondos «sin quebranto de los contribuyentes», una nueva lotería. Se llamó Nacional, porque era la lotería de la nación en lucha contra el invasor y en defensa de su soberanía. Esta era una lotería de números ya impresos como la que funcionaba en México desde 1771. Durante años convivieron los dos juegos, hasta que en 1862 se suprimió la Lotería Primitiva. Para la Lotería Nacional, los billetes se imprimían en papel, por una sola cara, en tinta negra o roja. En todos era obligatorio consignar, además del número que se jugaba, la fecha y número del sorteo, su valor, si se trataba de un billete entero, medio o cuarto, la firma del director de la Lotería y el escudo real, todo enmarcado en una orla decorativa.

En muchos Archivos y Museos se conservan billetes de loterías, aunque, generalmente, se trata de ejemplares sueltos de décimos jugados. En la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE), además, se atesora una colección de capillas, que son décimos o billetes sin el número impreso, es decir, el diseño final del billete sin las cifras del número que juega. En la capilla en lugar de los guarismos se colocaban ceros y, posteriormente, cuando el número cero se comenzó a jugar, unos pequeños bombos. Con motivo de la conmemoración del bicentenario, SELAE ha depositado en el Archivo del Prado un conjunto de capillas de billetes y décimos de Lotería Nacional decorados con imágenes de la pinacoteca desde 1954 hasta 2020, para formar parte del proyecto Prado Efímero.

Desde mediados del siglo XIX, fueron los grabadores de la FNMT-Real Casa de la Moneda los encargados de realizar los dibujos y grabados para los billetes de lotería, así como los diseños para sus marcas y sellos. En sus trabajos, se reflejaban las tendencias artísticas que trataban de prestigiar los objetos más humildes y funcionales, enriqueciendo, en este caso, los sencillos y efímeros décimos de lotería con dibujos de gran calidad. En las primeras décadas del siglo XX los billetes de cada sorteo se embellecían con diferentes tipos de cenefas, conformando un rico y variado muestrario de formas decorativas. Con el paso del tiempo el tamaño del billete fue variando, a la vez que se introducían elementos como el escudo nacional, el propio de la Dirección General de Loterías o el monograma de Lotería Nacional. En los sorteos extraordinarios se comenzaron a incluir alegorías de la fortuna, como el cuerno de la abundancia o la rueda alada, hasta que en 1960 se cambió el diseño de los décimos. A partir de entonces se decorarán con un único motivo para cada sorteo, estableciéndose series temáticas, generalmente anuales. Durante estos años, cada serie se imprimía de un color diferente, unificándose en 1983. Tres años después, junto a la imagen, se añadió un breve texto explicativo. Desde entonces, millones de décimos se distribuyen en cada sorteo haciendo llegar a todos los rincones de España el patrimonio artístico y efemérides de interés social, deportivo o cultural.

Muchos de los cuadros del Museo del Prado han inspirado las imágenes de las diferentes series temáticas con las que Loterías ilustró los billetes desde 1960. Las obras más importantes y los pintores más destacados han sido protagonistas de los años dedicados a la Mujer en la Pintura española, en 1960; El Niño en el Arte Español, en 1972; El Libro Español en 1974; el Teatro Español, en 1981; La Génesis del Descubrimiento, en 1983; El Proyecto de Colón, en 1986; Carlos III y La Ilustración, en 1988; o Pintura y Escultura Españolas, en 1993. Además, los décimos de los Sorteos Extraordinarios de Navidad y El Niño se han decorado, tradicionalmente, con pinturas de los grandes maestros del Museo como El Bosco, Rafael, El Greco, Maíno, Velázquez, Murillo o Goya, entre otros. A través de los décimos podemos descubrir las costumbres, los intereses y la evolución de la sociedad española, además de la transformación de las artes gráficas. Un pequeño y sencillo impreso que el trabajo de muchas personas ha convertido, después de más de 250 años, en patrimonio documental.

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