En el primer cuadro, Murillo pinta a Juan y a su esposa mientras duermen tranquilos.
La Virgen se les aparece en sueños y les pide que hagan una iglesia en su honor en el Esquilino, un monte de Roma.
Ellos sabrán dónde deberán construirla porque verán nieve en pleno mes de agosto de forma milagrosa.
En el cuadro, Juan está sentado en una banqueta a la derecha.
Más a la izquierda está su esposa recostada sobre un cojín rojo con un perro durmiendo a su lado.
En lo alto del cuadro, la Virgen y el Niño observan la escena.
La Virgen señala hacia una colina nevada, el lugar donde deben construir la iglesia.