Este cuadro cuenta una historia del poeta Ovidio, de la Antigua Roma.
Es la historia de un amor que termina de forma repentina y trágica.
Venus es la diosa romana del amor y la belleza.
Adonis era un hombre joven muy guapo que enamoró a Venus y a la diosa Proserpina.
Ambas se lo repartían durante el año para estar con él.
A Adonis le gustaba cazar y la diosa Venus le acompañaba.
En una de esas cacerías, Adonis murió.
En el cuadro, el pintor renacentista Veronés muestra el momento antes de que Adonis muera.
Adonis duerme recostado sobre Venus.
Ella está sorprendida porque uno de los perros ha empezado a ladrar.
El perro ha olido que un jabalí está cerca.
El niño es Cupido, el dios romano del amor que sujeta al perro para tranquilizarle y evitar que Adonis se despierte.
Según la leyenda que cuenta Ovidio, Adonis se despertó por los ladridos del perro y fue a cazar al jabalí.
Adonis le hirió, pero el jabalí le atacó y le mató.
Veronés pinta a Venus y a Adonis de forma parecida a las pinturas llamadas Piedad.
En la Piedad, la Virgen María tiene recostada sobre sí a Jesucristo muerto.