En la Antigua Grecia, la mitología contaba las historias de los dioses y diosas que vivían en el Monte Olimpo y tenían el poder de dirigir la vida de las personas.
Zeus era el más poderoso de todos los dioses y había otros que gobernaban distintos aspectos de la vida, como Afrodita, que era la diosa del amor o Atenea, que era la diosa de la sabiduría.
Los dioses de la mitología se relacionaban con las personas en la Tierra con apariencia de humanos.
A veces se transformaban en animales o en otros elementos, como en lluvia.
También había héroes que tenían cualidades especiales y realizaban grandes hazañas.
Por ejemplo, Hércules que era muy fuerte o Perseo que era muy valiente.
Los héroes se diferenciaban de los dioses en que ellos sí podían morir.
Los griegos utilizaban las historias de los dioses y héroes para explicar hechos y eventos que ocurrían en la naturaleza.
De esta forma, intentaban comprender el universo.
Por ejemplo, el día y la noche, las estaciones del año o el paso del tiempo.