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Paella y sangría en la cafetería antigua
Conchi Montero Velasco, Auxiliar de Servicios Generales, 1970-2014Paella y sangría en la cafetería antigua
Conchi Montero Velasco, Auxiliar de Servicios Generales, 1970-2014
La cafetería antigua estaba puesta en lo que hoy es la puerta de Murillo. Era un salón grande y no estaba todavía la escalera para bajar al sótano. Eso lo hicieron después.
Me parece que había como ocho filas de mesas. Éramos cuatro camareras para el salón y luego la de la cocina, la de la limpieza y las de barra. Ahí estuvimos como veinte años, trabajando duro, porque aunque ahora decimos que entra mucho público, en aquella época también había mucho. Sobre todo en julio y agosto, era exagerado. En verano, poníamos también una terraza fuera con ocho o diez mesas. La verdad es que quedaba muy bonito porque el señor que estaba de jardinero lo tenía bien regado, con una enredadera tan bonita, y con la fuente.
Yo tengo unos recuerdos del principio fabulosos de verdad porque éramos una familia. La cocinera hacía un día cocido, otro día hacía judías verdes, otro día, tortilla de patata. O sea, lo que un ama de casa hoy puede hacer en su casa, esa es la comida que se hacía entonces. Paellas se servían muchas. Estaba al orden del día. Luego teníamos una plancha en la que hacíamos de todo. Se hacían filetes a la plancha, hamburguesas, sándwiches. Al final se hacían tortitas con caramelo o vainilla. Había diez o doce tipos de sándwiches, o más. Y luego la bebida. En aquella época se tomaba muchísima sangría. Te pedían una jarra de sangría de un tamaño grande o pequeño. A la sangría se le ponía melocotón, trocitos de manzana, trocitos de limón, el azúcar y el vino. Estaba riquísima. Luego se le ponía mucho hielo. Cuando la veían en la mesa de al lado te pedían. Consumían muchísima sangría, pero la verdad es que estaba rica y bastante fresquita. En verano se vendía bastante.
Comienza a trabajar en el Museo como camarera, para pasar posteriormente a vigilante de sala, con alguna breve temporada en taquillas.
Entrevista realizada el 23 de mayo de 2018
Índice entrevista
2 / 13-
Casi 50 años de servicio en el Prado -
Paella y sangría en la cafetería antigua -
El día a día con los copistas -
Familias del Prado -
De la nueva cafetería a las salas del Museo -
El trabajo de vigilante -
Un incidente en las salas -
1997-1999. La antigua sala XII y Las meninas -
La exposición original de San Baudelio de Berlanga -
Santiago Frías. La persona que abría todas las puertas del Prado -
Un visitante especial -
Lo inexplicable de las obras -
El Prado me ha aportado muchas cosas
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Vigilancia de salas
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Ordenanza de dirección, 1977-2004
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Auxiliar de Servicios Generales, 1990-2013
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Técnico de administración (copias), 1966-2015