Antonio Martínez
Las noticias sobre Antonio Martínez son muy escuetas, lo que ha hecho que en ocasiones se lo haya identificado erróneamente con el célebre platero homónimo (1750-1798). La referencia más precisa la encontramos en la «Advertencia» del Compendio de los libros históricos de la santa Biblia, del escolapio Fernando Scio de San Antonio (1800), donde indica que la publicación "Va adornada de quatrocientas láminas originales […] dibujadas, y originalmente ideadas por Don Antonio Martínez, que siguió en Roma a expensas suyas toda la carrera de esta noble facultad; profesor de harto buena opinión y nota en la Corte: que por su talento y habilidad fue elegido por maestro del Serenísimo Infante D. Gabriel, ya difunto". Martínez fue efectivamente uno de los profesores de dibujo que tuvo el infante y, a la muerte de este en 1788, pasaría a serlo de su joven hijo Pedro Carlos. Entró a servir a don Gabriel en 1776, realizando algunas decoraciones al óleo en su gabinete de física de La Granja de San Ildefonso, y al año siguiente en su cuarto del Palacio de Madrid. Junto a otros artistas se encargó también de ayudar al infante a formar su colección. Su vínculo con él está documentado en los pagos del Bolsillo Secreto de su Alteza, con un sueldo de treinta y cinco mil reales al año. Fue, además, el responsable del inventario y tasación de sus bienes efectuado en 1790, donde firma como «Profesor del Noble Arte de Pintura, y de Cámara del Sermo. Sor. Ynfante Dn. Pedro». Finalmente, el 7 de abril de 1802 dirigió un memorial a Carlos IV solicitando el puesto de Pintor de Cámara. Solo conocemos de él los cuatro dibujos encargados por la Compañía, por los que se le pagaron ocho mil reales y que actualmente se conservan en la Calcografía Nacional junto a sus respectivas láminas de cobre (Céfalo y Procris, DG-0140, y Venus y Adonis, DG-0149, ambas por pinturas de Paolo Veronese; Moisés salvado de las aguas, DG-0127, por pintura de Orazio Gentileschi, y Las meninas, DG-0156).








