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Piquer y Duart, José

Valencia, 1806 - Madrid, 1871

Hijo del director de la Academia de San Carlos, vinculado a la tradición imaginera, José Piquer y Duart tuvo un gran interés por el teatro y vocación de actor, reconducida hacia la escultura sobre todo por la influencia del pintor Vicente López. Fue alumno de la Academia, donde figuraba en la clase del yeso en enero de 1829.
Académico de mérito en septiembre de 1832 tras presentar el relieve "La hija de Jefte", viajó a México, Estados Unidos y finalmente a París en 1840, donde recuperó su trayectoria y entabló una buena relación con Rude o David d'Angers, y disfrutó del teatro de la Comedie Française. Allí consiguió un amplio reconocimiento con su obra "San Jerónimo oyendo la trompeta del Juicio Final" que d' Angers alabó enormemente.
Teniente de escultura en 1843 y director de la escultura en 1844, se le concedió el título de académico benemérito de Madrid. En su tierra se le reconoció como académico de San Carlos de Valencia. Fue el encargado de la galería de escultura del Museo del Prado desde 1846. Muy apreciado por la Reina, fue escultor de cámara honorario en 1844, y primer escultor de cámara desde el 1 de octubre de 1858, último en poseer este honor, suprimido en 1866. También se ocupó de la docencia desde 1846, como profesor numerario de Modelado en 1857 y profesor de Composición y Modelado del Natural en 1851.
Después del San Jerónimo, recibe el encargo de cuatro esculturas en madera en 1845 que concluyó en Madrid entre 1847 y 1850, ‘’San Ignacio de Loyola’’, ‘’San Antonio de Padua’’, ‘’San José’’ y ‘’San Juan Bautista’ para Santa María de Tolosa (Guipúzcoa) donde refleja su formación académica. Quizá son del mismo momento los dibujos que hoy conserva el Museo Nacional del Romanticismo de ‘’La Virgen’’ y ‘’San Juan’’, en los que mostró su conocimiento de la iconografía tradicional.
Se tienen noticias, aunque hoy esta obra no se localiza, de que en 1843
había diseñado una ''Magdalena'', parece que en este caso de pequeño formato y en madera, que se conoce a través de un grabado publicado en prensa, distanciándose de la interpretación habitual del tema y trabajándolo desde una perspectiva clásica en la importancia máxima concedida al trabajo de plegados.
Su obra se caracteriza por una expresión romántica y realista, con un profundo estudio del natural, buscando la mayor expresividad y viveza, que significó una evolución artística en su tiempo. Reflejó su fuerte personalidad, caracterizada además por un don de gentes natural y una generosidad que algunos han definido "hasta el despilfarro", y un entusiasmo por la vida y por el trabajo.
El Museo del Prado conserva dos obras importantes del escultor: "San Jerónimo penitente" (E00791), bronce de 1844, con la que triunfó en París y que la propia Reina ordenó fundir al conocer su éxito con un costo de 60.000 reales, concluida en mayo de 1845, y también su gran escultura de mármol de cuerpo entero de "Isabel II" (E00892), con su pedestal, de 1855, depositada en la Biblioteca Nacional de Madrid. De la Reina también realizó un busto muy alabado.
Colaboró con dos relieves de tema quijotesco para el pedestal de la escultura de "Cervantes" realizada por Solá en 1835. Autor de varias obras religiosas, entre otras un ‘’Cristo’’ colosal encargo del Conde del Peñasco para Méjico en 1837, ‘’San Nicolás de Bari’’ para las Escuelas Pías de San Fernando, ‘’San José’’ y ‘’La Virgen del Carmen’’ para la Catedral de Santiago de Compostela. En Madrid, encontramos obras de su mano, pero todavía adaptándose a una tradición alejada de su formación, ‘La Soledad’ de 1850, una imagen de vestir para la Real Capilla en madera policromada, y quizá no del nivel artístico que otras de sus esculturas, como ‘’la Santísima Trinidad’’ finalizada el 6 de abril de 1854 para la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y de San Luis Obispo en Madrid.
Como parte de la consolidada carrera profesional de Piquer, Primer Escultor de Cámara, gran retratista del entorno cortesano, y hombre de amplia cultura, particularmente interesado por el teatro – él mismo construyó uno –, tuvo un sorprendente encargo real, un proyecto menos conocido, por ser para el Caribe. Tenía como destino una de las islas del archipiélago de Puerto Rico, la isla de Vieques, donde en 1843 se había fundado la población de «Isabel II», esculpió ''La Virgen del Refugio'' para colocar en el camarín de su iglesia parroquial. Llama la atención este encargo de la Reina para regalar a la isla, y su formato en madera, en el que ya estaba trabajando el 20 de marzo de 1857 , concluyó en 1858, e instaló en 1862, y que desapareció después de 1941

Enlazando en escasas ocasiones con el Neoclasicismo seguramente por sus viajes a Italia, realizó en 1855 el mausoleo de "Espoz y Mina" inspirado en el sepulcro de "Alfieri" de Canova en la Iglesia de la Santa Croce de Florencia. Por los mismos años, y con ocasión de la visita de la reina a la ciudad de Barcelona, se colocó una escultura que realizó Piquer en yeso de "Fernando el Católico ecuestre", que posteriormente se debía fundir en los talleres de Valentín Esparó y que, al parecer, se retiró años después debido a su deterioro.
También son de su mano una estatua de "Cristóbal Colón", de 1862, modelada en Roma, que se inauguró en la ciudad de Cárdenas en Cuba, y una estatua de "Flora" para la fuente del Plantío, denominada fuente de la Pérgola, en la Alameda de Valencia, inspirada en la "Flora Farnese" y en una obra que se conserva en el Victoria and Albert Museum de Londres, que sustituía a otro proyecto del mismo tema desestimado por la comisión de escultura de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, encargo que suponía un reconocimiento, por parte del Ayuntamiento, de la importancia del artista. Desafortunadamente la obra sufrió el vandalismo y quedó decapitada, con deterioros en el brazo izquierdo y la mano derecha, como relata Santamaría, aunque posteriormente ha sido restaurada.

Legó fondos a las Reales Academias de Bellas Artes y Española, para la creación de dos fundaciones.
(Azcue, L. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, p. 483). y (Azcue, L. La melancolia de Roma... 2019, p.64-65)

Obras (2)

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