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Sagau y Dalmau de Galcerán, Félix

Barcelona, 1786 - Madrid, 5.1.1850

Nacido en Barcelona en 1786, a partir del año 1800 empezó sus estudios de dibujo, grabado en hueco y escultura en la Escuela de Nobles Artes de su ciudad, patrocinada por la Junta de Comercio, donde obtuvo sucesivos premios. En abril de 1804 solicitó a la Junta la concesión de una pensión para pasar a Madrid a perfeccionarse en el grabado en hueco, acreditando sus conocimientos con un sello de armas de la Junta que había grabado. Tras varias consultas a la Junta General, le fue concedida la pensión por cuatro años y 16 reales diarios.
Nada más llegar a Madrid se presnetó al concurso de grabado de medallas convocado por la Real Academia de San Fernando en 1805. Su compañero de oposición, Isidro Merino, ganó el primer premio, pero la institutción acordó conceder un premio extraordinario a Félix Sagau por su modelo ecuestre del rey Felipe V. La medalla de oro de una onza que le fue conferida la regaló Sagau en prueba de su agradecimiento a la Junta de Comercio, que dispuso su paso a la Escuela de Dibujo para servir de estímulo a los alumnos, concediendo a su pupilo una gratificación de 1.000 reales.
El premio obtenido en la Academia hizo que el grabador general Pedro González de Sepúlveda le escogiera para trabajar en los troqueles de la nueva moneda de Fernando VII.
Existen noticias de que en marezo de 1808 Sagau escribió a la Junta de Barcelona desde Madrid ofreciéndose para grabar alguna medalla con la que el comercio de esa ciudad celebrara la exaltación al trono de Fernando VII. Esta medalla parece que no llegaría a acuñarse por los avatares políticos que se sucedieron.
A partir de marzo de 1809 la situación en España llevó a la Junta de Comercio en su sesión del día 16 a acordar la sispensión de pago de las pensiones de Madrid y Roma, quedando Sagau, igual que los demás pensionados, a merced de sus propios recursos.
Sagau trabajó un tiempo muy breve para José Bonaparte, pues al poco de producirse la invasión francesa marchó a Cádiz, ofreciendo sus conocimientos artísticos a la Suprema Junta Central que gobernaba el reino en nombre de Fernando VII. Hizo allí las marices para la moneda -peso fuerte- del nuevo soberano con destino a las casas de las ciudades españolas no ocupadas por los franceses y para las de los dominios de América. Como recompensa a estos trabajos la regencia le nombró grabador general de su majestad y de los reinos el 23 de agosto de 1811, efectuando todas las obligaciones de este destina a entera satisfacción del gobierno, según los escritos del momento.
En 1814, el gobienro destituyó por razones políticas a Pedro González de Sepúlveda como grabador general de los reinos, nombrando en su puesto a Féliz Sagau, igual que había hecho tres años antes la regencia en Cádiz. El 5 de marzo Sagau tomó posesión de la plaza de director del Departamento de Grabado y Construcción de Instrumentos y Máquinas para la moneda de la Casa de Madrid. En octubre fue elegido académico de mérito de la de San Fernando por el grabado en hueco, y el 18 de julio del año siguiente la Academia le distinguió con el título de director de estudios del grabado en hueco.
A través de varias comunicaciones recogidas en el Archivo de la Casa de la Moneda que guarda el Histórico Nacional conocemos que el 29 de julio de 1820 en Madrid, Félix Sagau se ofreció a acuñar otras dos medallas propuestas por la Comisión de Bellas Artes. Una en memoria de la promulgación de la Constitución de 1812, y la otra estaría dedicada al juramento de la misma Constitución por el rey. Sagau añadió una nota que, en caso de admitrse la realización de las medallas, las Cortes elevasen la decisión a su majesad el rey, quien debía autorizar el uso del volante que tenía en el Departamento. La Comisión de Bellas Artes admitió la propuesta, en cambio, el rey sería quien denegaría el correspondiente permiso. Nada extraño si tenemos en cuenta que seis meses antes había prestado juramento a la Constitución obligado por Rafael de Riego y contra su convicción.
Con motivo de la nueva invasión francesa en 1823 y los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por la Santa Alianza al mando del duque de Angulema, Sagau marchó de Madrid a Cádiz el 3 de abril junto con los empleados de la Casa de Moneda y las máquinas de acuñación para seguir trabajando en Sevilla con el gobierno liberal, algo que continuó haciendo hasta la toma de la ciudad. Esto fue la causa de su cese como grabador general, sustituyéndole al año siguiente Mariano González de Sepúlveda.
En 1827 mandó al Ministerio de Hacienda un proyecto completo para la creación de una medalla recordatoria del viaje de su majestad a Tarragona, finalmente no se llevó a cabo.
Hasta 1831 no se tienen noticias suyas, y en 1844 se sabe que se encontraba en Segovia donde fue designado superintendente de la Casa de Moneda de Segovia.
Hasta su fallecimiento, el 5 de enero de 1850, ocupó el puesto de profesor de grabado en hueco en la Academia de San Fernando.
(Texto extractado de: Cano Cuesta, M., Catálogo de Medallas Españolas, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2005, pp. 235-237).

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