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Thorvaldsen, Bertel

Copenhague, 1770 - Copenhague, 1844

Nacido en Copenhague en 1770, hijo de un carpintero islandés, estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Copenhague, siendo uno de sus profesores Johannes Widewelt, que había convivido en Roma con J. J. Winckelmann. En 1796 ganó la medalla de oro de la Academia y una pensión de tres a seis años para viajar a Italia. Antes de partir, ya había dejado muestras de gran calidad técnica y sus posibilidades, aunque había trabajado exclusivamente en barro y escayola.
Llegó a Roma el 8 de marzo de 1797, fecha que el escultor consideró como una especie de segundo nacimiento que celebró cada año y enseguida eligió como modelo de inspiración la escultura griega, particularmente a Policleto o a Fidias a través de versiones romanas. Contó con el apoyo y la amistad del arqueólogo danés George Zoega, que le ayudó a profundizar en la mitología y la historia antigua. Justo antes de finalizar su estancia en Roma, lo visitó el coleccionista inglés Thomas Hope, que consideró a Thorvaldsen un nuevo Fidias y le pidió que pasara a mármol la escayola que el escultor tenía en su estudio, pagándole por adelantado lo equivalente, aproximadamente, a seis años de trabajo de un profesor en Dinamarca. Hope llegó a tener probablemente once obras del escultor, que permanecieron en su mansión hasta 1917 en que se vendieron y fueron adquiridas por el Thorvaldsens Museum.
Una de las especialidades en las que se mostró como un maestro realmente excepcional fue en el difícil arte del relieve. La fama de sus relieves fue tanta que recibió el encargo de decorar el palacio de Monte Cavallo (Roma, plaza del Quirinal), edificio que se debía acondicionar para uso de la familia imperial y de Napoleón. El espectacular dominio del relieve le permitió crear nuevas iconografías, donde su capacidad creativa y su técnica depurada se muestran en toda su dimensión. Dominaba el desnudo heroico, pero también fue un maestro en el desnudo femenino. Otra de las facetas destacadas de su producción fueron los bustos-retratos, de los que hizo más de cien. En ellos logra expresar la humanidad, aportando elegancia, refinamiento y perfección en el rosto. Otra especialidad de su obra fueron los monumentos públicos, unos acometidos de manera más tradicional y otros aportando una novedosa forma de conmemorar un hecho luctuoso, como el león herido de Lucena, Suiza o el Cenotafio para el papa Pío VII en la basílica de San Pedro del Vaticano en Roma.
Tras las insistentes peticiones de regresar a su país, después de cuarenta y un año en Roma y con una fama que había traspasado fronteras, en 1838 volvió de manera definitiva a Dinamarca. Falleció de manera repentina cuando asistía a una función de teatro en el Teatro Real de Copenhague el 24 de marzo de 1844 y fue enterrado en el patio del Museo dedicado a su memoria. El eco de la importancia de su obra se comprueba en la exposición de escultura celebrada en el Crystal Palace de Londres de 1851, a donde se enviaron treinta y seis vaciados, el número más grande de obras que representaba a un sólo artista. (Leticia Azcue Brea: "El escultor Thorvaldsen, otra mirada al neoclasicismo. El Mercurio del Museo del Prado". Maestros en la sombra. FAMP, 2013, pp.355-382)

Obras (1)

Hermes
Mármol, Hacia 1824
Thorvaldsen, Bertel (Taller de)

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