Antonino Pío
140 - 150. Mármol blanco, Travertino, Paragone, 108 x 75 cmNo expuesto
Busto colosal compuesto por una cabeza de mediados del siglo II y un torso del siglo XVI-XVII. La cabeza es copia fiel de un original conservado en el Museo Vaticano y está bastante restaurada. La obra está realizada en mármol blanco (cabeza, fíbula y peana), paragone o caliza negra (coraza), travertino y algunas piezas de lumachela (el resto). La cabeza monumental del longevo emperador romano muestra numerosos añadidos modernos. El peinado y la barba parecen seguir el esquema de los retratos de su padre adoptivo, el emperador Adriano. En la Historia Augusta, Antonino es descrito como “noble y de rasgos suaves, sobrio, bondadoso, generoso [...] y moderado”.
La iconografía de Antonino Pío (86-161 d.C.) ha sido de las más estables entre las de los emperadores romanos. Su retrato oficial, establecido cuando asumió el poder en el 138 d.C., se mantuvo casi sin variaciones a lo largo de los veintitrés años que duró su reinado. Esta homogeneidad en sus representaciones hace que sea necesario recurrir a un análisis minucioso del trabajo en mármol para datar estas piezas con precisión. En el caso de la cabeza del Museo del Prado, Schröder ha observado que el tratamiento del cabello anticipa algunos rasgos de los retratos del Marco Aurelio joven, lo que le ha llevado a datar la obra entre el 140 y el 150 d.C. En cuanto al origen de este busto, que Blanco dio como procedente del Alcázar, hoy sabemos con seguridad que perteneció a la colección que Felipe V reunió en La Granja, gracias a la marca de propiedad descubierta sobre el hombro de la figura. (Texto extractado de González Escribano, R. en: La púrpura del Imperio, Museo del Prado, 1999, p. 90).