Bodegón
Hacia 1806. Óleo sobre tabla, 55 x 72 cmNo expuesto
Se trata de un bodegón fundamentalmente de aves que semeja presentado en un escenario de cocina; la figura principal es un gran ánade real colgado, al lado de otros dos volátiles que comparten su colocación. La mayor reposa en gran parte sobre una mesa rústica o tabla, al lado de otras piezas; en segundo término un cesto colmado de pescados, con algunos al pie, aporta gracias a su presencia una mayor coherencia espacial. El fondo es una piedra tosca de tonalidades neutras que ofrecen el conveniente respaldo oscuro para que los motivos enunciados resalten adecuadamente según el deseo de verosimilitud del artista.
La ejecución es pausada y sólida con cierto gusto por evidenciar los pormenores aunque sin caer en la precisión minuciosa, al modo miniaturista; resulta característica de las naturalezas muertas de transición del siglo XVIII al XIX, cuando el recuerdo de Meléndez continua influyendo, aunque aquí parezcan existir reminiscencias de las composiciones más tradicionales del Siglo de Oro.
La composición es múltiple en lo concerniente a la diversidad de centros de interés en el lienzo y, aun cuando la presencia del pato se imponga como referencia principal, no existe la unidad armonizadora lógica; al contrario, los diferentes elementos que definen aquélla dan una idea de dispersión más que concentración. No obstante las observaciones indicadas, la obra resalta gracias a su simplicidad, un tanto tosca, destacando su digna austeridad.
La luz, que llega desde la derecha ayuda a detallar las formas más que a envolverlas en ella. La manera de trabajar, serena y decidida, merced a amplios toques de pincel, produce los efectos de autenticidad buscados y se advierte como Montalvo insiste en el logro de una imagen general comprensible. También se aprecia cómo intenta conseguir el peso de los cuerpos inanimados, mostrándolos pintados en el abandono que propicia la muerte, sin sensiblería pero con un punto de restringida ternura, evocadora de la belleza de estos animales cuando se encontraban vivos en su medio natural, por lógica muy alejados de aquellos momentos en que sirvieron de modelos para ser plasmados sobre la superficie de la tabla (Texto extractado de Luna, J. J.: El bodegón español en el Prado. De Van der Hamen a Goya. Museo Nacional del Prado, 2008, p. 144; Gómez, J. y otros: Las Aves en el Museo del Prado. Museo Nacional del Prado, 2010, p. 209).